historia historica

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

En una entrevista concedida este año al diario griego Ta Nea, Boris Johnson descartó rotundamente la devolución de los mármoles de Elgin a Atenas. Aseguró que Lord Elgin los adquirió legalmente en la década de 1810 y que, desde entonces, pertenecen al British Museum en Bloomsbury, Londres. La declaración del primer ministro reavivó la polémica sobre este legado controvertido. La ministra griega de Cultura, Lina Mendoni, rechazó esa visión, acusando a Johnson de no haber sido informado por especialistas sobre nuevos datos históricos. En 2020, Mendoni llegó a calificar a Lord Elgin de "ladrón en serie".

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

La dudosa adquisición de Elgin

Los llamados "esferas de Elgin" son también conocidos como los "esferas del Partenón". En 1799 Lord Elgin fue nombrado embajador británico en el Imperio otomano, que entonces ocupaba Grecia. Al llegar a la Acrópolis constató el estado ruinoso del Partenón, dañado por la destrucción cristiana y convertido en mezquita por los otomanos. Convencido de que Gran Bretaña podría preservar mejor las esculturas, negoció lo que él describió como permiso otomanos para retirar algunos de los mejores estatuas, metopas y frisos del templo. Los trasladó a Londres, donde el British Museum los compró en 1816. Aunque el sultán habría firmado dos autorizaciones, Grecia sostiene que los otomanos eran invasores extranjeros que actuaron sin el consentimiento del pueblo griego.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

El debate

El intercambio de palabras entre Johnson y Mendoni reavivó la eterna discusión sobre los mármoles de Elgin: ¿a quién pertenecen, a los británicos o a los griegos? ¿Debería Reino Unido devolverlos?

La controversia es histórica, legal y moral, y ha inundado los medios de comunicación. Existe una extensa bibliografía y numerosos artículos de opinión. El programa "Intelligence²", con Stephen Fry, aborda el tema de forma excelente. Este artículo, sin embargo, no pretende repasar la polémica habitual, sino ofrecer una visión analítica e histórica del significado de los mármoles para sus distintos públicos: la Atenas imperial, la Londres georgiana y la Londres contemporánea.

Atenas imperial: el Partenón y sus mármoles en la Antigüedad

Tras la victoria sobre los persas, Pericles impulsó la construcción del Partenón, iniciada en 447 a.C. y concluida en 438 a.C. bajo la dirección de los arquitectos Ictinos y Calícrates. El escultor Fidias completó la decoración entre 447 y 432 a.C.

Qué significaba el Partenón para los atenienses de su época

La religión era el eje de la vida griega. Antes del Partenón, los atenienses adoraban en un templo anterior, destruido durante la invasión persa de 480 a.C. Tras la victoria en Eurimedón, la reconstrucción del templo simbolizaba la renovación religiosa y cívica. En el centro del edificio se alzaba la majestuosa Atenea Partenos, una estatua de 12 m de altura, de madera recubierta de marfil y oro.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

Poder y victoria

Según el geógrafo Pausanias, Atenea sostiene una estatua de Niké de cuatro codos de altura y una lanza; a sus pies yace un escudo y una serpiente. Los ciudadanos acudían al templo para rezar, ofrecer libaciones y sacrificios a la diosa de la sabiduría. Como argumenta Mary Beard en The Parthenon, Atenea encarnaba también una inteligencia estratégica útil en la carpintería, la guerra y la política.

Este sentido de poder militar se refleja en las 92 metopas, que representan la victoria ateniense sobre los persas, y en los frisos con jinetes jóvenes. La estatua de Niké, sostenida por Atenea, simboliza el triunfo. El Partenón, además, funcionaba como tesoro de Atenas, donde se gestionaban los fondos de la Liga de Delos, la alianza contra Persia dominada por la ciudad.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

En conjunto, el Partenón era un emblema de la Atenas democrática, donde los ciudadanos varones participaban en la vida pública, y una fuente de identidad frente a oligarquías como Esparta.

Londres georgiana: orgullo británico y los mármoles de Elgin

El significado del legado varía según el público. Para los londinenses de la era georgiana (finales del siglo XVIII y principios del XIX), los mármoles del Partenón tenían connotaciones de nacionalismo y prestigio cultural. La adquisición de Elgin se convirtió en una hazaña nacional, en el contexto de la "carrera europea de arte" donde potencias como Baviera y Francia también buscaban antigüedades.

Nacionalismo y auge del arte clásico

En el siglo XIX, las civilizaciones occidentales valoraban enormemente los objetos antiguos. Los periódicos británicos publicaban las adquisiciones de arte junto a noticias de batallas, pues deseaban proyectar una imagen de nación culta. La élite política recibía una educación clásica y admiraba la cultura griega y romana. Como sostenía Denis Diderot, el estudio de la antigüedad era esencial para comprender la naturaleza.

Los principales competidores en la carrera por el arte clásico eran Francia, Baviera, Prusia, Rusia y Gran Bretaña. En 1842, por ejemplo, el comandante británico en el Mediterráneo envió dos buques y 160 marineros para trasladar 80 toneladas de esculturas de Xanto al British Museum, demostrando la importancia diplomática que se atribuía a estos objetos.

Al volver a Londres, Elgin fue detenido por los franceses durante tres años. Rechazó ofertas de Napoleón y del príncipe Luis de Baviera, manteniendo su posición sobre el precio. El informe del Comité Selecto del Parlamento de 1816 declaraba: "Ningún país está mejor preparado que el nuestro para ofrecer un asilo honorable a este monumento".

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

Raza y superioridad

En la Londres georgiana se aceptaba la idea de la superioridad de unas razas sobre otras. Algunos columnistas utilizaban la blancura y la belleza masculina de los mármoles para justificar el dominio británico. Un artículo del Investigator de 1811 tituló "Facultades Negras" y contrastaba la supuesta inferioridad de los pueblos negros con la perfección estética de los mármoles griegos, presentándolos como modelo de la raza blanca.

Género y masculinidad

Tras su llegada a Londres, los mármoles se asociaron a la cultura del boxeo. Elgin organizó combates de premio junto a las esculturas, invitando a figuras como Jem Belcher, campeón inglés de 1800 a 1805. Los espectáculos reforzaban la idea de que la belleza física de los atletas estaba en sintonía con la elegancia de la escultura clásica. Según el historiador Leoussi, esa yuxtaposición mostraba que los británicos se veían a sí mismos como herederos del legado ateniense.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

Incluso la actriz Sarah Siddons, al visitar la exposición de Elgin en Park Lane, se desmayó ante la visión de los mármoles, evidenciando la carga romántica y masculina que el público georgiano atribuía a esas piezas.

Londres contemporánea

Hoy los mármoles se exhiben en la Galería Duveen del British Museum, visitada por unos 6 millones de personas al año. Construida en 1928, la galería cuenta con paneles translúcidos que permiten la luz natural, recreando la iluminación que los escultores originales esperaban bajo el sol griego.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

Educación histórica y el British Museum

Muchos visitantes son turistas que admiran la belleza de los mármoles, pero también acuden estudiantes de arte, antropología, historia o filología clásica que profundizan en su contexto. El museo funciona como un verdadero "roble del saber", ofreciendo recursos para comparar la adquisición de los mármoles con otras piezas del mundo helénico y para inspirar a artistas emergentes.

Inspiración para artistas y arquitectos

En una entrevista con The Guardian, el exministro de Cultura Alan Howarth afirmó que la belleza de los mármoles eleva la experiencia estética y cuestiona la mediocridad arquitectónica. Proyectos contemporáneos han reinterpretado los mármoles: el arquitecto Niall McLaughlin los reprodujo en hormigón para el Bloque 15 del Villa Olímpica de Londres 2012. En The Architectural Review comentó: "Dañados por la ceniza volcánica, incendiados, saqueados… los mármoles de Elgin son fragmentos que cuentan una historia única de su tiempo y su gente".

Mármoles y los Juegos Olímpicos

La referencia de McLaughlin a los Juegos Olímpicos subraya la continuidad del patrimonio humano pese a guerras y racismo. Así como la antorcha olímpica viaja de Grecia a Gran Bretaña, los mármoles han sobrevivido a conflictos y siguen inspirando a generaciones.

Legado en disputa: Lord Elgin y los mármoles del Partenón

Conclusiones

Los mármoles de Elgin poseen un valor educativo que trasciende el debate sobre su restitución. En la era georgiana simbolizaban masculinidad, justificaban el colonialismo y reforzaban la identidad cultural británica. Para Atenas representan el triunfo de su pueblo, su gobierno y sus artistas, y un vínculo sagrado con la diosa Atenea. En lugar de centrarnos únicamente en "quién los posee", deberíamos analizar las múltiples vidas de estos objetos, pues su historia colorida abre nuevas puertas al análisis antropológico e histórico.