La Revolución
Fulgencio Batista tomó el poder en Cuba mediante un golpe de Estado en 1952 y estableció una dictadura apoyada por Estados Unidos. Durante su gobierno aumentaron las desigualdades: los grandes terratenientes y las empresas estadounidenses se beneficiaban, mientras la población pobre vivía en condiciones de extrema precariedad. En este contexto surgieron varios movimientos de liberación, destacándose el liderado por Fidel Castro.
Fidel, proveniente de una familia acomodada, y su hermano Raúl, ferviente comunista, se educaron con una profunda preocupación por los más desfavorecidos. En 1952 lanzaron su primer levantamiento, el 26 de julio, que fue sofocado y los hermanos fueron encarcelados. Gracias a la presión popular, Fidel salió pronto de prisión y se exilió a México, donde conoció a Ernesto "Che" Guevara, un argentino de origen privilegiado que había recorrido América Latina y había quedado impactado por la pobreza y la explotación.
Che, inspirado por la revolución agraria de Jacobo Árbenz en Guatemala, se convirtió al marxismo y se unió al movimiento de Castro en 1956. En diciembre de ese año, un grupo de 82 guerrilleros partió de México hacia la Sierra Maestra. Tras una emboscada de la CIA, sólo 16 sobrevivieron, pero con el tiempo reclutaron a cerca de 10 000 combatientes.
Durante la lucha, la revolución se vio amenazada por infiltraciones de la CIA. Uno de los primeros traidores, Eutimio Guerra, fue ejecutado bajo la orden de Fidel; el propio Che relata el episodio en su diario, describiendo el clima de sospecha y la dureza de la represión interna.
Cuba bajo Castro
Una vez Batista huyó en enero de 1959, Castro tomó La Habana y asumió el poder. Inicialmente negó cualquier afinidad marxista‑leninista, prometiendo elecciones democráticas y asegurando que no se confiscarían tierras. Sin embargo, en su primer año de gobierno promulgó más de 1 500 leyes, nacionalizó la mayor parte de la economía (tierras agrícolas, fábricas y refinerías estadounidenses) y estableció un acuerdo de intercambio de azúcar por petróleo y bienes industriales con la Unión Soviética.
El régimen se inspiró no solo en Marx y Lenin, sino también en los pensadores latinoamericanos José Martí, Antonio Maceo y Simón Bolívar, adoptando una visión internacionalista y antiimperialista. La primera Declaración de La Habana (1960) declaró solidaridad con los pueblos oprimidos y apoyó movimientos de liberación en América Latina y África, como la lucha de Argelia contra la ocupación francesa.
Según estudios de la época, la calidad de vida de la población mejoró: el desempleo cayó, el acceso a educación, vivienda y servicios básicos se amplió, y la mortalidad por enfermedades infecciosas disminuyó. No obstante, la economía sufrió: el PIB per cápita se redujo de 450 USD en 1959 a 400 USD en 1967, y la escasez de alimentos y bienes de consumo se volvió crónica. La introducción de una nueva moneda con el nombre de Fidel provocó rechazo popular.
Tras el fracaso de la invasión de la Bahía de Cochinos (1961), Castro anunció oficialmente la alineación con el bloque soviético y declaró a Cuba como un Estado comunista. La reacción estadounidense fue un embargo económico que ha limitado el desarrollo del país durante décadas.
Cuba hoy
Raúl Castro, hermano de Fidel, asumió la presidencia en 2011. Cuba sigue siendo un Estado unipartidista; la infraestructura urbana y el parque automotor datan en gran parte de la época de Batista. A pesar de salarios extremadamente bajos (un médico gana alrededor de 30 USD al mes), el Estado garantiza vivienda, ración alimentaria que cubre cerca del 40 % de la dieta, y acceso universal y gratuito a la educación y la salud.
El costo de la vida es alto y muchos cubanos convierten sus hogares en alojamientos para turistas, obteniendo en una noche ingresos equivalentes al salario mensual de un profesional. El tipo de cambio oficial (1 CUC = 25 pesos cubanos) crea una brecha entre residentes y visitantes.
Análisis de las ideas en juego
El objetivo central de la revolución fue liberar a Cuba del dominio imperialista estadounidense. Con el tiempo, bajo la influencia de figuras como Che Guevara y Raúl Castro, el proyecto adoptó una ideología marxista‑leninista, nacionalizando la economía y eliminando la propiedad privada. Esto provocó la desaparición de clases sociales tradicionales y generó resistencia tanto de la élite anterior como de sectores populares que se vieron afectados por la escasez.
En la práctica, el socialismo cubano garantiza la satisfacción de necesidades básicas, lo que transforma la noción de pobreza en una cuestión de acceso a bienes esenciales, mientras que bajo la dictadura de Batista la pobreza era entendida de forma más lineal y dependía del poder adquisitivo individual.
Pregunta planteada
El régimen cubano recurrió a la represión para eliminar a la oposición, una práctica que también se observó en la dictadura de Batista. ¿Puede relacionarse este uso de la violencia con la afirmación de Hayek sobre la naturaleza del socialismo? ¿Por qué ambos regímenes, a pesar de sus ideologías distintas, recurrieron al asesinato de opositores?