historia historica

Masacre de Delesi y la repercusión internacional de Grecia en 1870

Contexto del siglo XIX

En la Grecia de la posrevolución, los robos y secuestros se multiplicaban. La escasa densidad poblacional del interior, la falta de una policía eficaz, la poca vigilancia de la frontera greco‑turca y la impunidad política de algunos bandoleros mantenían vivo el fenómeno a lo largo del siglo XIX.

El secuestro de los diplomáticos británicos

El 30 de marzo de 1870 un grupo de turistas y diplomáticos ingleses partió hacia Maratón bajo escolta de la Gendarmería. Entre los viajeros estaban Lord y Lady Mancaster, su joven amigo Frederick Weiner, el abogado Edward Lloyd, el tercer secretario de la Embajada británica en Atenas, Edward Herbert, y el secretario de la Embajada italiana, el conde Alberto de Boyle, añadido de último momento.

Durante el regreso, la comitiva fue emboscada por la banda de los hermanos Takos y Christos Arvanitakis cerca de Pikermi. Los gendarmes fueron rápidamente neutralizados y los viajeros quedaron a merced de los Arvanitakis.

Negociaciones y tensiones políticas

Takos Arvanitakis, líder de la banda, exigió al gobierno de Thrasyvoulos Zaimis un rescate de 50.000 libras y la concesión de una amnistía. La embajada británica aceptó los términos, pero el ministro de Guerra, Skarlatos Tsoutsos, se opuso rotundamente, argumentando que ceder a los secuestradores sería una humillación inaceptable para el país. Además, citó un impedimento constitucional para la amnistía, a lo que un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores respondió con ironía: "No puedo aceptar como válida la objeción de inconstitucionalidad de la amnistía. La Constitución griega ha sido violada tantas veces que no le prestaré atención a una excusa de ese tipo".

Ante la demora gubernamental, Lord Mancaster, uno de los rehenes, solicitó permiso para regresar a Atenas y reunir el rescate. Al llegar, el gobierno mantuvo su postura y, en su lugar, envió un destacamento militar para capturar a los secuestradores.

Huida de los Arvanitakis y el enfrentamiento final

Conociendo bien la geografía de Ática, los Arvanitakis huyeron por Penteli y Parnitha, refugiándose en Oropos tras liberar a las mujeres que los acompañaban. Desde allí amenazaron con matar a los rehenes si se continuaba la persecución. Tsoutsos, con pleno mandato del gobierno, sólo discutía la liberación incondicional de los secuestrados y el trato favorable a los delincuentes.

Mientras tanto, los destacamentos militares intentaban acorralar a la banda para impedir que escapara hacia la frontera greco‑turca, situada entonces al norte de Lamia.

Masacre de Delesi

El 9 de abril de 1870 el destacamento se encontró con los Arvanitakis en Delesi, zona costera al norte de Oropos. Los bandoleros asesinaron a los cuatro rehenes y luego intentaron huir. En los tiroteos que siguieron, sólo Takos logró escapar; sus 20 hombres fueron abatidos en el acto, entre ellos su hermano Christos, y nueve fueron capturados, condenados a muerte y ejecutados.

Repercusiones internacionales

El episodio supuso una humillación para Grecia. La prensa europea la calificó de "país de semi‑bárbaros", "nido de ladrones y piratas" y la describió como "una deshonra para la civilización", situándola "fuera del círculo de los estados civilizados". Algunos funcionarios británicos insinuaron que "los robos se deciden en Atenas, donde se reparte el dinero", sugiriendo una colusión entre los delincuentes y el poder político, mientras que otros abogaron por una intervención militar.

Según sansimera.gr, la crisis se mitigó gracias al ministro de Relaciones Exteriores pro‑helénico, Gladston, y a los embajadores de Rusia y Estados Unidos, que respaldaron la postura del gobierno griego. Finalmente, Grecia se vio obligada a expresar su pesar a los gobiernos de Inglaterra e Italia y a indemnizar a cada familia de las víctimas con 22.000 libras.

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