Definición de prehistoria
El término prehistoria designa el extenso período que abarca aproximadamente dos millones de años, desde la aparición de la especie humana en la Tierra hasta el momento en que el hombre inventó la escritura y empezó a dejar registros escritos, alrededor de 5 500 años atrás en Mesopotamia. Los sumerios fueron los primeros en utilizar la escritura como herramienta de registro, pero ese tema será tratado en otro artículo.
Evolución física del ser humano
Los primeros homínidos no eran «humanos» como los conocemos. Su aspecto era más primitivo, cercano al de los simios. Con el tiempo, tras numerosos cruces y una lenta evolución, su morfología se fue asemejando a la actual. Lo que sí mantuvieron fueron rasgos animales: los primeros homínidos solo podían apoyar el peso sobre sus extremidades inferiores, dejando libres los brazos para manipular herramientas de madera y piedra. Según varios antropólogos del siglo XX, esta capacidad fue la base del desarrollo cognitivo del ser humano: al caminar erguidos, comenzaron a usar sus manos para crear y usar objetos, lo que impulsó su inteligencia.
Progresos tecnológicos y sociales antes de la escritura
En los dos milenios previos a la invención de la escritura, el hombre transformó su aspecto y sus habilidades técnicas de forma constante. Pasó de adaptarse pasivamente a su entorno—recogiendo carne, bayas y frutos— a cazar, cultivar y construir viviendas cada vez más complejas. Primero utilizó materiales naturales, luego troncos, pieles y, posteriormente, materiales de construcción como piedra, barro y ladrillos de arcilla cocida. Surgieron cercas y muros para proteger hogares y aldeas.
Esta mejora del nivel de vida y la reducción de la mortalidad provocada por los depredadores generó un notable aumento demográfico. Las comunidades crecieron, se formaron pueblos y ciudades donde vivían cientos de familias. Con la mayor densidad poblacional surgió la necesidad de una comunicación estructurada mucho más sofisticada que los simples grafitis rupestres, lo que condujo a la invención de las primeras formas de escritura.
Los inicios de la escritura
No es casualidad que los primeros textos escritos que conocemos estén vinculados a códigos para regular la vida urbana. Con el tiempo aparecieron inmensos archivos de tablillas de arcilla, secadas al sol o cocidas, que almacenaban cientos de miles de registros. Posteriormente, la invención del pergamino permitió concentrar miles de rollos en espacios reducidos, facilitando la expansión de la escritura hacia usos artísticos y literarios, además de la administración.
La era de los metales
Paralelamente a la evolución de la escritura, la tecnología también avanzó. El ser humano pasó de utilizar piedra como principal material de herramientas a emplear los primeros metales. Al calentar ciertos minerales, éstos se fundían y, al enfriarse, producían materiales duros y resistentes, mucho más eficaces que la piedra.
Así nació la edad de los metales, que comenzó hace unos ocho mil años con el descubrimiento del cobre, el metal más blando y fácil de trabajar. Al tercer milenio a.C., la combinación de cobre con otros metales dio origen a aleaciones mucho más fuertes. La primera aleación fue el bronce (cobre + estaño), un material varios veces más resistente que el cobre puro.
La última fase de esta era es la Edad del Hierro, que se inició aproximadamente hace 3 200 años, en el primer milenio a.C. Los hititas fueron probablemente los primeros en manipular hierro, aunque pronto fueron sustituidos por los asirios, de quienes disponemos de abundante información.