Persecución de los cristianos en Roma
Los gobernantes romanos difundieron el absurdo rumor de que los cristianos se entregaban a orgías y al incesto.
El cristianismo revolucionó el mundo y, según muchos estudiosos, fue uno de los factores que contribuyeron al declive del Imperio Romano, cuya fuerza se había basado durante siglos en valores opuestos a los de esta nueva fe.
No sorprende, pues, que los emperadores y autoridades odiaran a sus seguidores y aplicaran repressiones brutales. Además, no dudaron en emplear la arma sutil y vil de la mentira para que la población tuviera una imagen negativa y distorsionada de los cristianos.
Los rumores más escandalosos afirmaban que los cristianos “causaban calamidades” por negarse a adorar a los dioses paganos, y que se reunían en lugares ocultos para practicar orgías desenfrenadas, incesto e incluso comer niños.
En principio, ni siquiera los romanos más ingenuos aceptaban esas absurdas acusaciones, pero la mayoría, al menos al inicio, mantenía una opinión desfavorable: los cristianos anunciaban la llegada de un nuevo reino, en clara oposición al Imperio, y se negaban a quemar incienso en honor al emperador en su cumpleaños.