Una curiosa normativa de Detroit
En la década de 1930, la ciudad de Detroit (estado de Michigan) aprobó una norma poco convencional que prohibía la venta de hot dogs a vendedores ambulantes que no contaran con un permiso oficial.
Según la legislación, cualquier persona sorprendida vendiendo hot dogs sin la autorización correspondiente podía ser multada con hasta $100.
El motivo exacto de esta medida no está del todo claro. Algunos historiadores especulan que la intención era garantizar condiciones sanitarias adecuadas en la oferta de alimentos callejeros.