Los pretendientes no traicionaron a Odiseo; en su lugar urdieron una conspiración para asesinar a Telémaco y reclamar a Penélope como suya.
Muchos polacos aún prefieren no hablar de la existencia de los campos de la posguerra. El debate sobre su denominación –¿polacos, comunistas, estalinistas?– sigue abierto. Sin embargo, la búsqueda de culpables a menudo desvía la atención del aspecto más importante: el destino de los presos. ¿Sabemos