En la Inglaterra isabelina, la vestimenta de las mujeres de bajos recursos era práctica y austera, diseñada para proteger del clima y facilitar el trabajo doméstico.
Vestidos y túnicas
La prenda principal era un vestido largo y suelto, también llamado kirtle. Se confeccionaba en lana o lino sin teñir, por lo que conservaba su tono natural. El escote era alto y redondo y las mangas amplias y largas.
Delantales
Para proteger la ropa durante las tareas del hogar, usaban delantales resistentes, normalmente de lienzo grueso o cuero.
Capas bajo el vestido
Se añadían uno o varios sobrefaldas (petticoats) de lana o lino que aportaban calor y modestia.
Coberturas para la cabeza
Las mujeres cubrían su cabello con coifes simples o pañuelos (kerchiefs) cuadrados, que se doblaban y ataban alrededor de la cabeza.
Calzado
Los zapatos eran un lujo; la mayoría caminaba descalza o utilizaba zuecos de madera o de cuero rudimentario.
Accesorios
Los complementos eran escasos y funcionales: un pequeño bolso de cuero para monedas o un sencillo collar.
Colores y adornos
Los tonos predominaban apagados y neutros por la escasez de tintes. Ocasionalmente, alguna pieza llevaba un bordado sencillo o un patrón discreto.
Estas características son una visión general; la indumentaria podía variar según la región, la disponibilidad de materiales y la situación familiar.