El descubrimiento de Australia
El 21 de agosto de 1770 el capitán británico James Cook, al servicio del Reino Unido, avistó la costa este del continente y la nombró New South Wales. Aunque esta fecha marca el descubrimiento oficial para el Imperio Británico, la región ya había sido visitada antes por navegantes portugueses en 1522 y 1525, y más tarde por los holandeses durante el siglo XVII.
Orígenes del mito de la "Terra Australis"
Desde la Antigüedad, el geógrafo Claudio Ptolemaeo describió una hipotética "Terra Australis Incognita", supuesta tierra del sur que, según creían, alimentaba al río Nilo. Este concepto alimentó la imaginación de los navegantes, que esperaban encontrar riquezas de oro y especias. Tras casi tres siglos de especulaciones, Cook demostró que la "Terra Australis" no existía como un continente desconocido, sino que el territorio que hoy llamamos Australia estaba allí.
Exploraciones posteriores
En 1642 el holandés Abel Tasman llegó a una isla del sur del continente y la llamó Tasmania, consolidando la presencia europea en la zona.
Colonización penal
En 1868 el territorio australiano se utilizó como colonia penal, albergando a unos 168 000 convictos británicos, ladrones y estafadores. Sin embargo, el envío de presos había comenzado a reducirse a partir de 1830, cuando el gobierno británico suspendió gradualmente el transporte de condenados, permitiendo que colonos y agricultores ingleses se establecieran en la región.
Fiebre del oro
El descubrimiento de grandes yacimientos de oro en 1851 desencadenó una verdadera fiebre del oro que atrajo a miles de buscadores de fortuna, transformando la economía y la demografía del territorio.