Historia de Europa

El censo del régimen nazi: estadísticas bajo la esvástica

Control total a través del censo

“En esencia, la estadística está cercana al movimiento nacionalsocialista”, señaló Friedrich Zahn, presidente de la Sociedad Alemana de Estadística, en 1940. Por esa afinidad, los nazis emplearon la estadística desde el principio para registrar pensamientos y acciones, incluso en la esfera privada. El primer censo bajo el nuevo régimen se realizó el 16 de junio de 1933, y ya se habían inscrito cientos de miles de “judíos de fe”. Además, los datos de natalidad de cada mujer eran recopilados para calcular un “objetivo de nacimientos” de mujeres “biológicamente valiosas”.

Recopilación de datos personales bajo la insignia nazi

En el Tercer Reich la recolección de datos personales alcanzó una escala sin precedentes. Las autoridades locales mantenían archivos meticulosos; el caso de Hamburgo es ejemplar. En 1935 el Ministerio del Interior solicitó al Ministro del Reich una normativa que permitiera a la ciudad, puerto y centro comercial más grande de Alemania, seguir utilizando sus procedimientos de registro con la máxima eficacia.

El Departamento de Estadística de Hamburgo contaba con 360 empleados bajo la dirección del Dr. Helmut Sköllin, quien fue destituido en 1945 durante la desnazificación, junto con más del 50 % de su personal. A finales de la década de 1930 la selección de empleados dejó de basarse exclusivamente en la cualificación: en 1938 la oficina de Braunschweig rechazó a dos aspirantes competentes para contratar a un afiliado de larga data al NSDAP sin experiencia relevante.

Procesamiento eficaz con máquinas Hollerith

El procesamiento de la información se aceleró con máquinas de conteo y clasificación cada vez más modernas. Para el censo de 1939 se utilizaron las eficientes máquinas Hollerith de la Deutsche Hollerith Maschinen Gesellschaft (Dehomag), filial de la estadounidense IBM.

El censo más grande del mundo en marcha

El censo estaba previsto para el 17 de mayo de 1938, pero la “annexión” de Austria en marzo de ese año lo pospuso un año. Se planificó el censo más amplio y exhaustivo del planeta. En Hamburgo se reclutaron más de 16 000 voluntarios, la mayoría como “contadores” encargados de recoger los formularios y trasladar los datos.

En Wolfenbüttel el jefe de la oficina estadística solicitó encarecidamente el apoyo de los alcaldes. Las actas de 1938 recogen frases como: “Las estadísticas deben servir a las medidas administrativas para hacer a nuestro pueblo grande y feliz” y “Quien declare falsamente debe ser denunciado, pues no podemos tolerar el engaño deliberado que pone en riesgo el bienestar del pueblo”. Además de reclutar contadores, se lanzó una gran campaña propagandística por radio para incitar a la población a participar.

Una cuestión de "raza"

El formulario general recogía datos habituales (estado civil, ocupación, etc.). A diferencia de 1933, se añadió una “tarjeta complementaria” que indagaba sobre la ascendencia y la educación. Esa tarjeta preguntaba no solo por la religión, sino también por la "raza", con el fin de identificar a los "judíos plenos" y a los "mestizos judíos de primer y segundo grado" según las Leyes de Núremberg de 1935. La tarjeta debía enviarse en un sobre sellado, lo que pretendía tranquilizar a los encuestados y obtener respuestas veraces.

Hamburgo, pionero en recuento y evaluación

El censo del 17 de mayo de 1939 se ejecutó de forma rápida y ordenada. Los contadores recorrían las calles de puerta en puerta para recoger los formularios, mientras el proceso de conteo resultaba laborioso. La sección de la tarjeta complementaria que determinaba la "sangre" era la de mayor interés para los nazis; la contabilización de judíos y medio judíos se presentaba como la prioridad inmediata.

El Departamento de Estadística de Hamburgo entregó sus primeros resultados en septiembre: de 1 711 877 habitantes, 8 438 fueron registrados como judíos. La cifra había caído drásticamente respecto al censo de 1933, cuando aún había 16 973 judíos. En Schleswig‑Holstein la tendencia fue similar: de más de 1 400 judíos en 1933 a solo 575 en 1939, muchos de los cuales emigraron a grandes ciudades o al extranjero.

Explotación de los datos

Según los historiadores Götz Aly y Karl Heinz Roth, la información del censo de 1939 se utilizó para crear la “Volkstumskartei”, un archivo que contenía a todos los "no arios" del Reich con direcciones, profesiones y grados de mestizaje. Aly la describe como la "piedra angular" del registro de judíos que facilitó las deportaciones. No obstante, algunos investigadores, como Jutta Wietog, sostienen que la policía y la Gestapo ya disponían de archivos mucho más detallados, incluidos los censos forzados de la "Asociación del Reich de Judíos en Alemania".

Los datos también sirvieron a otros fines: el Wehrmacht los empleó para optimizar la asignación de personal en la guerra; en Hamburgo se utilizó para crear un registro de barrios ciudadanos que facilitó la asignación de viviendas a militares. En 1944 la oficina estadística afirmaba: "La acomodación de los miembros del Wehrmacht se llevó a cabo de manera fluida, gracias a la excelente base estadística del censo de 1939".

Después de 1945: censos en la Alemania ocupada y la resistencia al control

Tras la caída del Tercer Reich, los censos continuaron en la Alemania ocupada: 1945 en la zona soviética y 1946 en las tres zonas occidentales, centrados principalmente en refugiados, reubicados y fallecidos. En la República Federal, el censo del 25 de mayo de 1987 provocó una gran polémica. Más de mil iniciativas ciudadanas llamaron al boicot, argumentando que el Estado se estaba convirtiendo en una "sociedad de vigilancia". Se distribuían folletos que aconsejaban escribir datos falsos o romper el cuestionario.

Desde entonces el término "censo" se ha mantenido, y el primer recuento tras la reunificación se realizó en 2011. El último censo alemán se llevará a cabo en la primavera de 2022.