Una visita al Centro de Experiencia de Cuevas del Iberg, cerca de la localidad de Bad Grund, permite adentrarse en la historia de la Tierra, la humanidad y el fascinante mundo subterráneo. El complejo, que funciona como un museo viviente, está dividido en tres áreas temáticas.
El museo en la montaña: la réplica de la Cueva Lichtenstein
En el corazón del Iberg se encuentra una réplica a escala real (≈ 40 m²) de la Cueva Lichtenstein, habitada hace unos 3 000 años por una familia de la Edad del Bronce. En 1980 los arqueólogos descubrieron restos humanos en la cueva de Osterode. Gracias a pruebas de ADN realizadas por la Universidad de Göttingen, se confirmó que descendientes de esos pobladores siguen viviendo en la zona, trazando una genealogía de más de 120 generaciones. Con los datos genéticos se reconstruyeron los cráneos de tres antepasados, cuyas réplicas se exhiben en el museo.
El museo bajo la montaña: el túnel del Iberg
El recorrido subterráneo de 160 m atraviesa el Iberg, una colina de 563 m de altura situada al norte de Bad Grund, en la cadena occidental del Harz. Originado hace 385 millones de años como un arrecife coralino del antiguo mar del sur, el Iberg muestra cómo la geología ha transformado ese coral en una masa rocosa repleta de cavidades, tanto naturales como de extracción minera. A lo largo del túnel los visitantes aprenden sobre la formación del arrecife y su evolución a lo largo del tiempo.
La cueva de estalactitas del Iberg
Abierta al público desde 1874, la cueva de estalactitas es una de las atracciones más visitadas del Harz. En una visita guiada de 30 minutos, incluida en la entrada, se pueden observar formaciones de estalactitas de milenaria edad, con formas, colores y nombres propios. Entre ellas destaca la “Cascada petrificada”, una impresionante columna que mantiene una temperatura constante de ocho grados bajo cero.