El estado de Baja Sajonia celebra sus 75 años, pero ninguna zona ha experimentado un cambio estructural tan radical como Emsland tras la Segunda Guerra Mundial. Gracias al llamado plan Emsland, la llamada "casa pobre de la república" se convirtió en una región floreciente.
Un territorio pantanoso y empobrecido
Durante siglos, el paisaje de Emsland estuvo dominado por extensas turberas bajas e inaccesibles, como el Bourtanger Moor, y por páramos que rodean Papenburg. Hasta el fin de la guerra, la zona era una tierra baldía: la población rural vivía en condiciones precarias, compartiendo vivienda con animales y quemando turba directamente en el suelo para calentar sus hogares. Sin carreteras, sin alcantarillado, sin infraestructura ni industria, la única fuente de ingresos era la extracción de turba, lo que provocaba un desempleo crónico.
Desafíos: refugiados, reclamaciones territoriales y petróleo
En los años 50, miles de refugiados procedentes de los antiguos territorios orientales alemanes llegaron a Emsland, pese a la falta de empleo, vivienda y alimentos. Simultáneamente, los Países Bajos reclamaron parte del territorio como compensación de guerra, aunque la mayor parte permaneció bajo soberanía alemana. En 1942 se descubrió crudo cerca de Dalum, despertando el interés de los vecinos holandeses, pero los yacimientos permanecieron bajo control alemán.
El plan Emsland: la mayor reconstrucción de la posguerra
El 5 de mayo de 1950, el Bundestag aprobó por unanimidad el plan para "desarrollar los páramos del Emsland". Financiado con recursos federales y el Plan Marshall, el proyecto buscaba abrir la zona a la agricultura, la industria y la acogida de refugiados. El 7 de marzo se creó la Emsland GmbH en Hannover, encargada de ejecutar la reforma: drenaje, consolidación de tierras, construcción de vías de comunicación y conexión a la red eléctrica.
Planas Ottomeyer: de turba a tierra cultivable
Hasta la década de 1970, potentes arados profundos de la empresa Ottomeyer transformaron la turba en tierras agrícolas. Estos arados de 20 m de largo y 10 m de alto, impulsados por locomotoras de arrastre, removían capas de turba y extraían arena, trabajando jornadas de hasta 18 horas con el personal alojado en caravanas en el sitio.
Nuevos asentamientos y rectificación de ríos
Con la remodelación del cauce del río Ems y la creación de nuevas parcelas, surgieron alrededor de 1 250 granjas nuevas y unos 5 000 puestos de trabajo a tiempo parcial. Los pueblos se planificaron desde cero, con viviendas, talleres artesanales y granjas. La demanda superó la oferta, por lo que se utilizó un sistema de sorteo (a veces lanzando una moneda al campo) para asignar parcelas.
Fases de desarrollo: agricultura, cultura y transporte
Se construyeron unos 800 km de carreteras, se mejoró la red de saneamiento y se instaló el suministro de agua. En 1966 la autopista A 31, que conecta Emden con la zona del Ruhr, se incorporó al plan federal. El Emsland Heimatverein (fundado en 1952) impulsó la vida cultural, preservando tradiciones, artesanía y festividades locales.
Innovación tecnológica y el proyecto Transrapid
En la segunda fase, la empresa Emsland GmbH promovió la instalación de industrias y comercio. Entre los proyectos más ambiciosos estuvo el tren maglev Transrapid, cuyo tramo de pruebas de 31,5 km se construyó en Lathen entre 1980 y 1987. El accidente de 2006, que cobró 23 vidas, puso fin al proyecto, aunque la zona sigue albergando otras empresas de prestigio, como el astillero Meyer en Papenburg, la viverista Emsflower (la mayor de Europa) y la compañía Krone, líder mundial en maquinaria agrícola.
Resultados del plan Emsland
Desde el siglo XVII, los intentos de desarrollo habían fracasado. El plan Emsland logró cultivar unas 128 000 ha, crear 800 km de carreteras, ampliar 6 800 km de canales de drenaje y regular 700 km de ríos. Entre 1951 y 1989, la empresa invirtió 2 mil millones de marcos alemanes. Tras la culminación de los proyectos, la Emsland GmbH se disolvió.
Lecciones y sostenibilidad
Algunas medidas, como la rectificación del río Hase, resultaron controvertidas: aumentaron la velocidad del flujo, afectaron la biodiversidad y provocaron inundaciones. Además, la extracción de turba y el drenaje de humedales redujeron la capacidad de almacenamiento de CO₂ y agua. Hoy Baja Sajonia está reduciendo la extracción de turba y reconvirtiendo los páramos en reservas naturales.
Emsland hoy: casi pleno empleo
Emsland se ha convertido en la excepción dentro de Baja Sajonia. La tasa de natalidad es de 1,7 hijos por mujer (por encima del promedio nacional de 1,3) y la emigración es baja. Muchos jóvenes regresan tras sus estudios, aportando ideas y dinamismo. Con una edad media de 42 años y una tasa de desempleo del 3 %, la región supera ampliamente la media alemana, consolidándose como una historia de éxito sostenible.