Contexto histórico
Durante las incursiones vikingas y los reinados de Alfredo el Grande y su hermana Aethelflaed, los reinos sajones empezaron a unirse bajo la hegemonía de Wessex. Tras la muerte de Aethelflaed en 918, su hija Aelfwynn tomó brevemente el trono de Mercia, pero ese mismo año la corona pasó a Eduardo el Viejo, quien consolidó el control wessexiano sobre la mayor parte de la antigua heptarquía sajona, excepto en Northumbria, donde los daneses mantenían su capital en York.

El ascenso de Athelstan al trono
Eduardo murió en 924 en Farndon (Mercia). Aunque su primogénito Athelstan era el hijo mayor, la sucesión oficial correspondía a Aelfweard, hijo de un segundo matrimonio. Tras la muerte de Aelfweard a pocos meses de su padre, Athelstan fue coronado rey de Wessex en Kingston-upon-Thames en 925, pese a la oposición de un noble llamado Alfred.
En 933 Athelstan sospechó un complot de su medio hermano Edwin, lo capturó y lo abandonó en un barco sin provisiones. Edwin se ahogó, y según relatos posteriores el rey se arrepintió y realizó penitencia por el hecho.

Consolidación del reino
En 926 Athelstan selló una alianza con el rey danés de Northumbria, Sithric, al casarlo con su hermana. La muerte de Sithric en 927 y la llegada al trono de Gofraid, hijo de un matrimonio anterior, llevaron a Athelstan a tomar la vía militar. Ese mismo año atacó York, obligó a huir al nuevo rey danés y obligó al señor de Bamburgh y a los reyes de Alba y Strathclyde a someterse.
En Gales, los príncipes reconocieron su autoridad en una asamblea en Hereford, donde fijó fronteras y estableció un tributo anual.
En 934 Athelstan lanzó una campaña contra Escocia, penetró por tierra hasta Dunnotar y por mar a Caithness, derrotó al rey Constantino y tomó a su hijo como rehén. La crónica anglosajona registra por primera vez la palabra Scotland para referirse a la zona norte de la isla.
La amenaza irlandesa y la batalla de Brunanburh
En Dublín, Olaf Guthfrithson, hijo del expulsado rey de York, tomó el poder en 934. Tres años después, junto a los reyes de Strathclyde y el propio Constantino de Escocia, invadió Inglaterra para romper el dominio wessexiano.
Para hacer frente a la coalición, Athelstan aprobó un extraordinario impuesto en los reinos sajones y en Gales, y reunió a magnates de Wessex y Mercia, tres reyes galeses, jefes escandinavos, los arzobispos de Canterbury y York y catorce obispos anglosajones.
El enfrentamiento tuvo lugar en 937 en el lugar llamado Brunanburh, cuya ubicación exacta sigue sin conocerse. La batalla fue sangrienta: murieron cinco reyes y siete condes, entre otros cientos de combatientes. La victoria de Athelstan aseguró su dominio sobre la isla y lo consagró como rey de Inglaterra.

Legado cultural y administrativo
Durante su reinado, descrito por cronistas como una época de paz y abundancia, florecieron la cultura y el comercio. Athelstan promulgó códigos legales, convocó asambleas con nobles y obispos, y forjó alianzas matrimoniales con los francos y el Sacro Imperio Romano. Incluso envió contingentes armados a conflictos en Noruega, Francia y Bretaña, y en sus últimos años se autoproclamó rex totius Britanniae.
El monarca del siglo X sentó las bases de una administración más estructurada: el reino se dividió en condados (shires), subdivididos en cientos y ciudades. Cada condado estaba encabezado por un shire‑reeve, de donde proviene el término sheriff.

Muerte y recuerdo
Athelstan murió en Gloucester el 27 de octubre de 939 y fue enterrado en la abadía de Malmesbury. Según Domínguez González, era un rey enérgico, devoto y curioso, amante de los relicarios y de los eruditos extranjeros, y mostró compasión al conceder perdones a menores criminales.
Thomas Williams afirma que si Alfredo imaginó la idea de Inglaterra y Eduardo la empezó a moldear, Athelstan la convirtió en realidad, convirtiéndose en el primer verdadero rey de Inglaterra.
Los descendientes de Athelstan no estuvieron exentos de nuevas amenazas vikingas… pero esa es otra historia.
Imagen | Wikimedia Commons.
Peter Ackroyd. The History of England. Volume I. Foundations.
Annie Whitehead. Mercia. The rise and fall of a Kingdom.
Carlos Domínguez González. Anglo‑Saxon England. A historical synthesis (ss. V‑XI).