Este mes, puerta del verano, lleva el nombre de la diosa Juno, esposa de Júpiter y reina del cielo. El sincretismo grecorromano amplió sus funciones dentro del panteón divino, convirtiéndola también en protectora de la naturaleza y del matrimonio. Algunas teorías sugieren que el nombre proviene de junior, ‘joven’, mientras que otras lo relacionan con el primer miembro relevante de la gens Junia: Lucio Junio Bruto, primer cónsul tras la expulsión de Tarquinio el Soberbio.
Representación iconográfica
En el calendario se representa a Iunius como una joven desnuda que señala un reloj de sol con el dedo índice y lleva una antorcha en la otra mano, simbolizando el descenso del sol y los colores que tiñen los campos de verano.
Rituales y festividades
En las calendas de junio se celebraban ofrendas a Carna, hermana de Diana y diosa de los genitales masculinos, la digestión y los umbrales. Carna protegía los goznes de las puertas y ahuyentaba parásitos y vampiros. En su honor se consumían habas con tocino, un ritual que, según la creencia de la época, aseguraba la virilidad durante un año. Además, los primeros catorce días del mes estaban prohibidos para contraer matrimonio.
El 4 de junio se conmemoraba la destrucción de Troya y la huida de Eneas, ancestro legendario de los fundadores de Roma.
El 5 de junio se invocaba a Divus Fidius, diosa de los juramentos, cuyas promesas debían hacerse bajo cielo abierto; por eso su templo tenía techo sin cubiertas.
Ese mismo día se relacionaba el rito con Semo Sancus, dios sabino del juramento, que con el tiempo se asimiló al culto de Hércules.
El 8 de junio se dedicaba a Mens y Venus. Mens, diosa de la razón, otorgaba buen juicio a los recién nacidos, mientras que Venus cuidaba el amor y la fertilidad.
El 9 de junio tenían lugar las Segundas Vestae. El templo circular de Vesta no podía contener agua, enemiga del fuego sagrado. Las Vestales, guardianas de la llama, la reavivaban frotando dos trozos de madera fértil y solo la apagaban una vez al año, el último día de Febrero, para encenderla de nuevo el 1 de Marzo. Para obtener agua, recorrían diariamente la fuente de Las Cañamas con un futile, un cántaro de boca ancha y fondo puntiagudo que no podía mantenerse en posición vertical cuando estaba lleno. Las Segundas Vestae eran celebradas especialmente por el collegium de panaderos y molineros, que trabajaban con fuego; los burros consagrados a Vesta y usados para mover la piedra del molino también participaban, adornados con guirnaldas y collares de panes.
El 11 de junio se festejaban los Matrales, dedicados a Mater Matuta, diosa del amanecer y protectora del parto. Con el tiempo, también se le atribuyó la protección de los navegantes. Las mujeres casadas una sola vez acudían al templo en el Foro Boario acompañadas de sus sobrinos y llevaban testuacia, dulces en honor a la divinidad.
Las idus de junio marcaban los quincuatrinos menores en honor a Minerva.
El 23 de junio se celebraba el matrimonio simbólico de Júpiter y Juno, coincidía con el solsticio de verano y con la festividad de Servio Tulio, legendario rey de Roma. Según la tradición, Servio pasaba la noche encendiendo hogueras para que la luz del sol no se apagara; saltar esas hogueras un número impar de veces (tres o siete) traía buen augurio. En la costa mediterránea el ritual persiste hoy como la Noche de San Juan.
El 24 de junio estaba dedicado a Jano, dios de los cambios. Se le llamaba “La Puerta de los Hombres”, en contraste con la “Puerta de los Dioses” del invierno, pues a partir de esa fecha los días comenzaban a acortarse.
El 30 de junio se honraba a las Musas, nueve hermanas nacidas de largas noches de amor, guardianas de las artes. Sus nombres y dominios son:
- Calíope: poesía épica
- Clío: historia
- Polimnia: pantomima
- Euterpe: flauta
- Terpsícore: poesía ligera y danza
- Erato: lírica coral
- Melpómene: tragedia
- Talía: comedia
- Urania: astronomía
Colaboración de Gabriel Castelló, autor de Archienemies of Rome.