Historia de Europa

Tiberio Claudio César Augusto Germánico: el mejor actor de la historia

Introducción

Desde que Roma conquistó Grecia y adoptó su legado cultural, el teatro se convirtió en una forma natural de expresión ciudadana. Aunque la profesión de actor estaba lejos de ser prestigiosa, el emperador Tiberio Claudio César Augusto Germánico sobresalió como el mejor intérprete de su tiempo, convirtiéndose en el bufón del imperio. Se recomienda la novela Yo, Claudio de Robert Graves para profundizar en su figura.

Tiberio Claudio César Augusto Germánico: el mejor actor de la historia

Orígenes y educación

Miembro de la dinastía julio‑claudia, Claudio fue apartado de cargos públicos durante su infancia por sus aparentes defectos físicos (cojo, tartamudo) y supuestos problemas mentales. Su madre, Antonia, lo despreciaba, diciendo que era “más tonto que mi pobre Claudio”. Aislado del intrigante palacio, aprovechó el tiempo para estudiar matemáticas, gramática, geometría, medicina, historia y griego, sin descuidar sus dos grandes pasiones: el vino y las mujeres.

El ascenso al trono

Todo cambió el 24 de enero del 41 d.C., cuando su sobrino, el emperador Calígula, fue asesinado por la guardia pretoriana. Según la versión tradicional, Claudio fue encontrado escondido tras una cortina y los pretorianos lo proclamaron emperador, creyendo que sería un títere fácil de manejar. Sin embargo, él demostró ser un astuto político.

“Sé que me consideran un tonto, pero no lo soy. He fingido serlo y por eso estoy aquí.”

Tiberio Claudio César Augusto Germánico: el mejor actor de la historia

Reformas y obras públicas

Antes de dirigirse al Senado, Claudio compró el favor de la guardia pretoriana con generosos bonos y ordenó la ejecución de los asesinos de Calígula. Sus primeras medidas fueron revertir la locura del anterior emperador, anular sus leyes y nombrar a funcionarios competentes. Como administrador, impulsó grandes proyectos:

  • Dos nuevos acueductos: Aqua Claudia y Anio Novus.
  • Un nuevo puerto al norte de Ostia.
  • La ampliación de la red de carreteras.
  • Reducción de impuestos sobre productos básicos y el drenaje del lago Fucino.

Para ganarse al pueblo organizó una naumaquia en el lago Fucino, la única ocasión en que se escuchó el grito “morituri te salutant”.

Gloria militar ausente

Claudio nunca buscó la gloria militar propia. En su lugar delegó la conquista de Britania al general Aulo Plautius, quien, apoyado por el futuro emperador Vespasiano, logró la victoria y la captura del líder británico Carataco, a quien Claudio perdonó.

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Carataco en Roma

Vida privada y caída

Su afición por las mujeres es famosa. Según Suetonio, “tenía una gran pasión por las mujeres y ningún interés por los hombres”. Se casó cinco veces: Livia Medulina (muere el día de la boda), Plautia, Elia Petina, la infame Mesalina y, finalmente, su sobrina Agripina la Menor. Agripina maniobró para que su hijo Nerón fuera adoptado y nombrado heredero, desplazando al hijo británico de Claudio.

Cuando la relación entre Claudio y Agripina se deterioró, ella temió por la sucesión de Nerón y, siguiendo el consejo de la famosa envenenadora Locusta, intentó asesinar al emperador con una sopa de setas envenenada con amanita phalloides. Claudio murió en el 54 d.C., sin cambiar la designación de Nerón como sucesor. El primer regalo de Agripina al nuevo emperador fue, irónicamente, Locusta.