Historia de Europa

¿Qué ocurrió con la IX Hispana, la Legión del Águila?

Orígenes y primeros años

El origen de la legión IX Hispana sigue siendo objeto de debate. Según el popularizador histórico Stephen Dando‑Collins, en su obra The Legions of Rome, la unidad habría sido reclutada en Hispania por Pompeyo el Grande en el 65 a.C., junto con las legiones VI, VII y VIII. Sin embargo, también se sabe que Gayo Julio César comandó una IX durante su estancia en la península y que la legión lo acompañó a la Galia alrededor del 58 a.C., permaneciendo bajo su mando durante toda la campaña.

¿Qué ocurrió con la IX Hispana, la Legión del Águila?

La guerra civil y los primeros combates

Cuando estalló la guerra civil entre César y el Senado en enero del 49 a.C., la IX seguía bajo las órdenes del dictador. En 48 a.C. participó en la batalla de Dyrrachium (actual Durrës, Albania) y en la de Farsalia (Tesalia, Grecia). En 46 a.C. combatió en Ruspina (actual Monastir) y en Tapsos (Ras Dimas, Túnez) contra las fuerzas pompeyanas; al final del conflicto sus veteranos fueron enviados a Picenum, la pequeña tierra natal de los Pompeyo.

Reorganización bajo Octavio

Fue Gayo Octavio, heredero de César y futuro Augusto, quien reclutó a esos veteranos y volvió a armar la IX para enfrentarse a Séxtus Pompeyo en Sicilia. La legión tomó parte en las operaciones de Agripa contra los últimos republicanos en la decisiva batalla de Naulocho (hoy Spadafora, Messina). Tras la derrota de Pompeyo, la IX se estableció en Macedonia y permaneció allí hasta que fue movilizada al lado de Octavio antes de la campaña contra Marco Antonio.

En la batalla de Accio (actual Preveza, Grecia), el 2 de septiembre del 31 a.C., la IX formó parte del ejército terrestre de Octaviano bajo el mando del cónsul Tito Estatilio Tauro. Después de la victoria en Accio, la legión acompañó a Octavio a la Tarraconense, participando activamente en las guerras cántabras (25‑13 a.C.). Es probable que el adjetivo “hispana” provenga de esta larga campaña. Se cree que su emblema era un toro, símbolo asociado a Hispania.

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De la Ribera del Rin a Britania

Tras la campaña cántabra, la IX pasó una temporada en el Rin, luego en Panonia (actual Hungría) y, bajo el emperador Tiberio, fue enviada a Cirenaica para combatir al rebelde Tacfarinas en el interior de la actual Libia. En el 43 d.C., bajo el legado Aulo Plaucio, la legión tomó parte en la invasión de Britania.

En el 50 d.C. la IX derrotó al regulo local Carataco en Caer Caradoc (actual Shropshire). Establecida permanentemente en Lindum Colonia (actual Lincoln), permaneció allí hasta el levantamiento de la reina Boudica en el 61 d.C. La legión, bajo el mando del legado Quintus Petilius Cerialis, sufrió una dura derrota en Camulodunum (actual Colchester); sólo la caballería logró escapar y fue reforzada con dos mil hombres de reclutas germánicos. Diez años después, Cerialis regresó como gobernador, venció a los brigantes y fijó la base permanente de la IX cerca de Eboracum (York). Es probable, aunque no confirmado, que la legión haya participado en la construcción de la muralla de Adriano.

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La Legión del Águila y su último destino

Entre 82 y 83 d.C. la IX tomó parte en la invasión de Caledonia liderada por Gneo Julio Agricola, destacándose en la batalla de Mons Graupius. La única fuente histórica que relata estos hechos es Tácito, suegro de Agricola, por lo que sus éxitos deben tomarse con cautela.

La última aparición documentada de la IX en Britania corresponde a la campaña de 108 d.C. Contrario a la ficción de Rosemary Sutcliff en su novela juvenil El Águila de la Novena, la legión no desapareció ni fue aniquilada entre 108 y 120; continuó operando en los límites de un imperio cada vez más inestable.

La arqueología y la epigrafía han desmentido el mito que inspiró tanto a la autora como al guionista de la película The Eagle's Legion. Sabemos que hasta el 131 d.C. la IX estuvo estacionada en los Países Batavos, en Noviomagus (Nijmegen, Holanda). Ese mismo año fue trasladada al comprometido flanco oriental, y su rastro se pierde a partir de entonces. Algunas hipótesis la sitúan en Judea durante la revuelta de Simón Bar Kokhba (132‑135), en Armenia o Capadocia bajo Marco Aurelio (161), o incluso en una invasión germánica en 162. En la lista de legiones activas del filósofo‑emperador ya no aparece la IX, lo que no resulta inusual dado el hábito de los historiadores romanos de minimizar o ocultar derrotas frente a los bárbaros.

Colaboración con Gabriel Castelló, autor de Achienemigos de Roma