Este artículo no pretende defender lo indefendible; al contrario, busca desmontar los mitos y exageraciones que rodean a la Inquisición, aunque el propio Papa Juan Pablo II se disculpó en 2004 por sus horrores. Empecemos con una breve prueba:
¿Cuántas de estas afirmaciones sobre la Inquisición son correctas?
Marca las que consideres verdaderas:- Se creó en España.
- Mató indiscriminadamente a miles de judíos y musulmanes.
- Se dictaban sentencias mediante procesos sumarios.
- Los prisioneros fueron sometidos a torturas múltiples y sangrientas.
- Fue utilizada por la autoridad civil para vengarse.
- En España olía a bruja quemada.
Solo una es cierta: «Fue utilizada por la autoridad civil para vengarse». A partir de aquí, desmontaremos cada mito. La explicación será extensa, por lo que el artículo se divide en tres partes.
1. La Inquisición no nació en España
El origen se remonta al Concilio de Verona (1184), cuando el Papa Lucio III emitió la bula Ad abolendam («Para abolir diversas herejías»). En ella se ordenaba a los obispos que, dos veces al año, inspeccionaran sus diócesis, identificaran a los herejes y los entregaran al brazo secular para que fueran castigados, salvo que se retractaran y volvieran a la fe católica.
…que los obispos visiten dos veces al año todas las ciudades y aldeas de su diócesis para descubrir a los sacrílegos; que entreguen al brazo secular a los que sean declarados herejes y no confiesen su culpa; y que, a menos que vuelvan espontáneamente a la unidad de la fe católica, sean eternamente infames y despojados de sus cargos.
Este método inquisitivo dio origen a la Inquisición episcopal, donde los obispos investigaban y juzgaban, mientras la autoridad civil ejecutaba la sentencia.
Sin embargo, la mera delegación no bastó para contener la herejía cátara, que se extendía por Lombardía, los Pirineos y, sobre todo, el Languedoc. El Papa Inocencio III envió legados papales y, en 1208, proclamó una cruzada contra los cátaros. El episodio de Béziers (1209) ilustra la brutalidad: los cruzados, tras un ultimátum del legado Arnau Amalric, arrasaron la ciudad y masacraron a sus habitantes.
«Mátalos a todos, el Señor sabrá reconocer a los suyos».
Después de la cruzada, los cátaros sobrevivieron en la clandestinidad. Con la muerte de Inocencio III, la persecución decayó hasta que el Papa Gregorio IX, en 1231, fundó la Inquisición pontificia. Esta nueva forma, gestionada por inquisidores dominicos nombrados directamente por el Papa, sustituyó al papel episcopal y se extendió por Francia, Italia y Europa Central, pero apenas llegó a la Corona de Aragón.
2. No mató indiscriminadamente a judíos y musulmanes
La Inquisición española se creó en 1478 por los Reyes Católicos para perseguir a los conversos (judíos y musulmanes que habían sido bautizados). Sólo los cristianos bautizados podían ser juzgados por herejía; judíos y musulmanes no cristianizados estaban bajo otras autoridades.
El objetivo era detectar a los llamados judaizantes (conversos que practicaban en secreto el judaísmo). En 1492, bajo el Gran Inquisidor Tomás de Torquemada, se promulgó el Edicto de Granada: conversión o expulsión. Aproximadamente 200 000 judíos fueron forzados a abandonar la península, mientras que muchos conversos permanecieron bajo vigilancia inquisitorial.
Los musulmanes que permanecieron en el Reino de Granada tras su rendición recibieron inicialmente ciertos derechos de tolerancia, pero la presión de la Inquisición llevó a la prohibición de sus prácticas y, finalmente, a la expulsión de los moriscos entre 1609 y 1613.
3. La Inquisición y las demás herejías
Durante el siglo XVI, la Reforma protestante introdujo nuevos objetivos inquisitoriales: protestantes, aquí llamados heréticos. La Inquisición española controló estrictamente la importación de libros protestantes y vigiló los puertos para impedir la llegada de herejes.
En España no hubo guerras de religión comparables a las de Europa; los intentos protestantes en Sevilla y Segovia fueron sofocados rápidamente. En cambio, la persecución de los moriscos (musulmanes convertidos) culminó en la rebelión de las Alpujarras (1568‑1571) y su posterior expulsión bajo Felipe III (1609‑1613).
4. Declive y supresión
En el siglo XVII la Inquisición se enfocó en prácticas heréticas de los cristianos antiguos. Con la invasión napoleónica (1808) se abolió temporalmente; la Constitución de Cádiz (1812) mantuvo la exclusividad católica del Estado, pero el propio Fernando VII restauró la Oficina en 1814. Finalmente, el Real Decreto de 15 de julio de 1834, firmado por la regente María Cristina, abolió definitivamente la Inquisición.
Segunda parte