
El trono tras la muerte de Juan sin Tierra
El infame rey Juan sin Tierra falleció en Newark-on-Trent el 19 de octubre de 1216, dejando un reino dividido y una invasión francesa liderada por el delfín Luis, llamado por los nobles rebeldes. El heredero fue su hijo de apenas nueve años, Enrique III, quien heredó un conflicto que parecía insuperable. A pesar de las dificultades, Enrique mantendría el trono más tiempo que cualquier monarca inglés hasta la época de la Reina Victoria, aunque su figura queda eclipsada entre la de su padre y la de su hijo, Eduardo I el Grande.
Una coronación de urgencia
Debido a que Westminster estaba bajo control rebelde, la coronación se celebró el 28 de octubre de 1216 en la Abadía de Gloucester. Allí el joven rey estuvo rodeado por el legendario William Marshal, el justo Hubert de Burgh, el obispo de Winchester Peter des Roches y el legado papal Bicchieri, quien recordó que Inglaterra seguía siendo un reino feudal bajo la protección de la Iglesia, tal como había acordado Juan.
El papel decisivo de William Marshal
A sus setenta años, Marshal lideró una carga de caballería contra el ejército francés en la batalla de Lincoln (20 de mayo de 1217), logrando una victoria rotunda que obligó a los rebeldes a rendirse. Meses después, en agosto, Hubert de Burgh obtuvo otra victoria naval en Sandwich contra una flota de ochenta barcos enviada por la esposa del príncipe Luis, Blanca de Castilla. Ante el fracaso, Luis regresó a Francia y reconoció a Enrique como rey en el Tratado de Kingston.
Segunda coronación y la influencia papal
En su lecho de muerte, Marshal aconsejó a Enrique que se apoyara en el nuevo legado papal Pandulfo. El joven rey siguió parcialmente la recomendación, manteniendo también a des Roches y a de Burgh como consejeros principales. El 17 de mayo de 1220 tuvo lugar su segunda coronación, esta vez en Westminster, con todos los pomposos rituales. A partir de entonces, Enrique favoreció a de Burgh, lo que llevó a des Roches a retirarse para participar en la cruzada.
Conclusión
Con el trono asegurado en Westminster, Enrique III pudo centrarse en la gobernanza, aunque los retos no tardaron en aparecer. Su reinado sería largo y complejo, pero esa es historia para otro momento.
Imagen: Wikimedia Commons
Fuentes: Dan Jones, Plantagenets, The Kings Who Made England; Peter Ackroyd, A History of England Volume I (Foundations); Roy Strong, The Story of Britain; Simon Schama, A History of Britain; Derek Wilson, The Plantagenets, The Kings That Made Britain; Mark Morris, King John: Treachery, Tyranny and the Road to Magna Carta.