Hades era uno de los dioses del panteón griego y romano, temido como guardián del inframundo. Era hermano de Zeus y participó en la revuelta contra el titán Cronos, su propio padre. Contrajo matrimonio con Perséfone, a quien raptó mientras recogía flores en un campo.
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¿Quién era Hades?
Hades formaba parte de la religiosidad de la antigua Grecia y se le consideraba uno de los dioses más temidos porque gobernaba el inframundo, el destino de los muertos. Los griegos también llamaban al inframundo “Hades”.
Al contrario de los olímpicos, Hades no tenía morada en el Monte Olimpo; su reino era el mundo subterráneo. Según la mitología, los justos alcanzaban los Campos Elíseos, mientras que los malvados eran enviados al Tártaro, un lugar de sufrimiento. Los que aguardaban juicio permanecían en Erebo.
Se decía que Hades llevaba un casco que le confería invisibilidad. De aquí proviene, según algunos estudios, la etimología de su nombre. En la tradición romana fue adoptado como Plutón.
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Hades contra Cronos
Hades era hermano de Zeus, Poseidón, Deméter, Hera y Hestia, hijos de los titanes Cronos y Rea. Cronos devoraba a sus hijos por una profecía que anunciaba su derrocamiento. Rea logró salvar a Zeus, quien más tarde lideró la rebelión contra su padre. Hades, liberado, se unió a la contienda.
Tras la victoria, los tres hermanos repartieron el cosmos: Zeus recibió el cielo y la tierra, Poseidón los mares, y Hades el inframundo.
Culto a Hades
El temor al dios era tal que los antiguos griegos evitaban pronunciar su nombre, usando epítetos como “el Señor de la Sombra”. Sin embargo, se le rendían ofrendas: sacrificios animales cuyos sangre se derramaba en la tierra para alcanzar el inframundo. Existieron templos dedicados, como el Nekromanteion, centro de necromancia.
Es importante distinguir a Hades de Tánatos, la personificación de la muerte. Tánatos acababa la vida; Hades gobernaba el lugar donde las almas residían.
En el arte arcaico y clásico Hades se mostraba como un anciano barbudo, portando cetro, lanza y una cornucopia. Los griegos lo consideraban un dios severo e implacable.
Se creía que los muertos eran guiados por Hermes hasta las riberas del río Estigia, donde el barquero Caronte los transportaba a cambio de una moneda que se colocaba bajo la lengua o sobre los ojos del difunto.
Hades y Perséfone
Según el mito, Hades se enamoró perdidamente de Perséfone, hija de Deméter, diosa de la agricultura. La raptó mientras recogía flores y la llevó al inframundo para hacerla su esposa.
El secuestro enfureció a Deméter, que provocó una gran hambruna. Tras la intervención de Zeus, se buscó la vuelta de Perséfone. Sin embargo, la diosa había probado granos de granada en el inframundo; al hacerlo quedó vinculada a ese reino.
El conflicto se resolvió con un acuerdo: Perséfone pasaría un tercio del año con Hades y el resto con su madre. Cuando estaba con Hades, la tierra se volvía fría e infértil; al regresar, la primavera y la cosecha volvían.
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