Introducción
Amós, el primer faraón de la XVIII Dinastía y hermano de Kamós, el último rey de la XVII Dinastía, destaca como una figura singular de la historia antigua. Fue el monarca que expulsó a los hicsos del norte de Egipto, unificó el país y lo convirtió en una potencia dominante del Mediterráneo de su época.

Primeros años y ascenso al trono
Amós nació en 1559 a.C. y asumió el poder en 1549 a.C., tras la muerte de su hermano, quien había continuado la guerra contra los hicsos iniciada por su padre, el faraón Tao (o Taa). Los hicsos habían conquistado el Bajo Egipto y desplazado a los reyes nativos al Sur, limitándolos al territorio de Tebas.
Los hicsos, un pueblo misterioso que llegó desde la actual Palestina a finales del siglo XVIII a.C., redujeron significativamente el territorio egipcio, arrebatándole las fértiles tierras del Delta del Nilo.
Amós subió al trono con apenas diez años. Hasta que alcanzó la mayoría de edad, la madre de Anhotep actuó como regente y mantuvo la ofensiva contra los hicsos, presionando al enemigo hasta su capital, Avaris (actual Tell el‑Dabʿa). Curiosamente, en 1987 se descubrieron miles de fragmentos de frescos minoicos en la ciudad, lo que sugiere una presencia griega temprana.
Campaña de reconquista del Bajo Egipto
Según las fuentes, Amós inició la campaña para recuperar el Bajo Egipto entre los 25 y 28 años de edad. Algunas crónicas indican que atacó al último rey hicsos, Hamudi, en el undécimo año de su reinado; otras afirman que Hamudi solo gobernó entre 1541‑1540 a.C.
Con su ejército, Amós fue recuperando territorio paso a paso, acorralando a los hicsos en su capital. Los documentos papiráceos conservados mencionan que primero liberó Heliópolis y luego la fortaleza de Tiaorou (conocida como Selí para los griegos), que controlaba la vía principal entre Egipto y Canaán.
Este aislamiento impidió que los hicsos recibieran refuerzos de los cananeos. Inscripciones en la tumba de un soldado egipcio relatan que Amós asedió Avaris tres veces, pero tuvo que suspender la ofensiva para sofocar una rebelión interna.
Tras reanudar la lucha, la cuarta y decisiva incursión capturó la ciudad. Poco después, Amós tomó el último bastión hicsos, Saruchen, cerca de la actual Gaza, tras un asedio de tres años. La mayoría de los estudios sitúan la victoria definitiva entre el año 18 y 19 de su reinado.
Expansión más allá de Egipto
Con los hicsos derrotados, Amós dirigió sus fuerzas hacia Canaán, llegando al menos hasta Ashkelón y, según algunas fuentes, hasta el Líbano y el río Éufrates. El objetivo no era la conquista permanente, sino eliminar de forma definitiva la amenaza hicsa y sus aliados cananeos.
Su última campaña se dirigió contra los nubios del norte de Sudán, vasallos rebeldes de Egipto. Las crónicas atestiguan la victoria de Amós y el establecimiento de una dinastía favorable a Egipto en la región.
Fin de su reinado y legado
Amós murió a los 35 años, tras un reinado glorioso de 25 años y 4 meses, en 1524 a.C. Su paso por la historia quedó marcado por la unificación de Egipto, la expulsión de los hicsos y la proyección del país como potencia mediterránea.

Escudo de guerra de Amós con inscripciones sobre sus victorias.

Manual del faraón Amós.

Inscripción que lleva el nombre del faraón Amós.

Faraón Amós con el casco sagrado de la cobra, derrotando a los hicsos.

Retrato del faraón Amós.