Revertir la contaminación provocada por la Revolución Industrial tendría efectos muy positivos en las poblaciones de polillas. A continuación se describen los cambios más probables.
Reducción del melanismo
Durante la Revolución Industrial, el hollín y el humo oscurecían el entorno, favoreciendo el melanismo industrial. Las polillas de color oscuro, como la polilla del berro, se camuflaban mejor y tenían más éxito reproductivo. Al mejorar la calidad del aire y aclarar el paisaje, la presión selectiva a favor de la coloración oscura disminuiría, provocando una caída en la frecuencia de individuos melanísticos y un repunte de polillas más claras.
Aumento de la diversidad genética
Los contaminantes tóxicos provocan mutaciones y reducen la fecundidad, lo que merma la variabilidad genética. Al eliminar esas presiones, las poblaciones podrían recuperar o mantener su diversidad genética, aspecto clave para su adaptación a cambios futuros.
Expansión y recuperación de hábitats
La contaminación degrada y fragmenta los hábitats naturales, limitando los recursos disponibles. Con la mejora ambiental, los ecosistemas dañados se regeneran y los fragmentos aislados se reconectan, permitiendo que las polillas colonicen nuevamente áreas antes abandonadas.
Disminución del estrés fisiológico
Los contaminantes generan problemas respiratorios, escasez de alimento y exposición a sustancias tóxicas. La reducción de estos factores alivia el estrés de las polillas, mejorando su salud y longevidad.
Mejora del éxito reproductivo
La calidad del aire y del entorno influye directamente en la viabilidad de los huevos y la supervivencia de las larvas. Con menos contaminación, la tasa de éxito reproductivo aumentaría, favoreciendo poblaciones más grandes y estables.
En conjunto, la eliminación de la contaminación industrial crearía un entorno más favorable para las polillas, incrementando su número, diversidad genética, disponibilidad de hábitats y capacidad reproductiva, y garantizando su sostenibilidad a largo plazo.