Conservadurismo social y político
Tras las profundas perturbaciones sociales provocadas por la guerra, gran parte de la población buscó estabilidad en estructuras tradicionales. En numerosos países, partidos de derecha y gobiernos conservadores lograron el poder, prometiendo orden y continuidad.
El miedo al comunismo (Red Scare)
El temor a la influencia comunista y al espionaje soviético se apoderó de muchas naciones occidentales. Los gobiernos adoptaron medidas para identificar y destituir a sospechosos de simpatizar con el comunismo de puestos influyentes.
Macartismo
En Estados Unidos, el senador Joseph McCarthy encarnó el auge del fervor anticomunista. Sus acusaciones agresivas y sin pruebas de infiltración comunista desencadenaron persecuciones y listas negras que afectaron a profesionales de diversas industrias.
Movimientos de descolonización
A diferencia del conservadurismo de las potencias occidentales, los territorios coloniales vivieron un fuerte impulso independentista. El final de la guerra debilitó a las metrópolis europeas, que ya no contaban con los recursos necesarios para mantener sus colonias.
Boom económico y recuperación
Los años posteriores al conflicto estuvieron marcados por un rápido crecimiento económico y una intensa modernización, sobre todo en Norteamérica y Europa Occidental. Este período, conocido como "milagro económico", se caracterizó por aumentos sustanciales en la productividad industrial y en el consumo de bienes.
Baby boom
Durante y después de la guerra se registró un notable aumento de la natalidad, conocido como la generación del "baby boom". Este fenómeno tuvo repercusiones sociales, económicas y culturales, generando mayor demanda de vivienda, educación y modificando las tendencias de consumo.