Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, Alemania quedó sumida en una profunda crisis financiera por tres motivos principales: las reparaciones impuestas por el Tratado de Versalles, las deudas de guerra contra otras naciones y una hiperinflación devastadora.
Reparaciones
El Tratado de Versalles obligó a Alemania a pagar una cuantía inicial de 132 mil millones de marcos oro (aprox. 33 mil millones de dólares). Tras varias revisiones, el monto se redujo a 112 mil millones de marcos oro (≈ 26 mil millones de dólares). Estas reparaciones estaban destinadas a compensar a los Aliados por los daños causados durante el conflicto. Alemania realizó el último pago de reparaciones en 2010.
Deudas de guerra
Además de las reparaciones, Alemania contrajo préstamos internacionales, principalmente de Estados Unidos y Gran Bretaña, para financiar el esfuerzo bélico. Estas deudas se amortizaron durante varias décadas, con pagos que se extendieron hasta la posguerra tardía.
Inflación y crisis económica
El costo de las reparaciones, la interrupción de la economía y la pérdida de confianza en la moneda provocaron una hiperinflación sin precedentes entre 1921 y 1923. Los precios se dispararon, el marco alemán perdió su valor y la población sufrió una grave inestabilidad social y económica, lo que dificultó aún más el cumplimiento de las obligaciones financieras.
En conjunto, estos factores dejaron a Alemania con una carga financiera que marcó profundamente su política y economía durante las décadas siguientes.