Primeros usos del carbón en Europa
Los primeros registros de uso del carbón como combustible en Europa aparecen en el siglo XIII, principalmente en Inglaterra. En esa época su empleo era esporádico y, cuando se utilizaba, estaba destinado sobre todo a actividades industriales.
Expansión en el siglo XVI
Ya a mediados del siglo XVI el carbón empezó a emplearse en el ámbito doméstico, destacándose en la elaboración de cerveza y en la fabricación de vidrio. Asimismo, a finales de ese siglo se utilizó para producir coque, esencial en la fundición de hierro.
Consolidación en el siglo XVIII
Fue recién en el siglo XVIII cuando el carbón se convirtió en una fuente de energía dominante para hogares y comercios, marcando el inicio de su papel central en la economía europea.