Contexto geopolítico
Tras el Anschluss de 1938, cuando Alemania incorporó Austria, Checoslovaquia quedó rodeada por el Reich en tres lados: al norte, al oeste y al sur. Esta nueva configuración fronteriza facilitó enormemente cualquier intento de invasión.
Amenaza de los tres flancos
Ya antes del Anschluss, Alemania había reclamado el territorio de los Sudetes. Con Austria bajo su control, el ejército alemán podía lanzar ofensivas desde múltiples direcciones, lo que hacía casi imposible para Checoslovaquia organizar una defensa eficaz.
La cuestión sudetana y la quinta columna
Gran parte de la población de los Sudetes era de origen alemán y, impulsada por el clima de anexión, empezó a presionar por la unión con el Tercer Reich. Este sentimiento separatista constituía una potencial “quinta columna” dentro del país, desestabilizando aún más su capacidad de resistencia.
Consecuencias
La presión combinada de los reclamos territoriales y la vulnerabilidad estratégica impidió que Checoslovaquia mantuviera su soberanía. En marzo de 1939, las tropas alemanas ocuparon el país, un proceso facilitado directamente por el Anschluss.