El ejército alemán ocupó la ciudad polaca de Łódź el 8 de septiembre de 1939, una semana después de iniciar la invasión de Polonia y, con ella, la Segunda Guerra Mundial. Situada a 120 km al suroeste de Varsovia, Łódź era la segunda ciudad más poblada del país (cerca de 700 000 habitantes) y la más importante económicamente, gracias a su potente industria textil. Los nazis la rebautizaron como Litzmannstadt y, con la estrecha colaboración del presidente del Judenrat, Chaim Rumkowski, crearon allí el primer gueto polaco, el último en cerrarse y el segundo más grande después del de la capital.
Antes de la creación del gueto, la población judía ya sufría la violencia de los ocupantes: escuadrones del Einsatzkommando y parte de la minoría alemana golpeaban y torturaban a los judíos, les obligaban a portar la Estrella de David, confiscaban sus bienes, prohibían el acceso a sinagogas, al transporte público y la posesión de radios o automóviles.
El “reinado” de Chaim Rumkowski
En diciembre de 1939, el gobernador alemán Friedrich Uebelhoer describió el futuro gueto como “un recurso transitorio” cuyo objetivo final era “quemar este foco de infección”. En febrero de 1940 se ordenó que los casi 160 000 judíos de Łódź fueran reubicados en una zona aislada del centro de la ciudad, cerrada el 1 de mayo con una alta cerca de alambre de púas. Quien fuera detenido fuera fusilado al instante. Los Volksdeutsche (miembros de la minoría alemana) protagonizaron los “Días Sangrientos”, asesinando a judíos en sus hogares y sembrando terror.
El gueto carecía de agua y electricidad; el hambre y las enfermedades diezmaron a sus habitantes. Los alemanes entregaban escasas raciones a fin de obligar a los judíos a entregar joyas y objetos de valor que luego vendían a precios de escoria. Rumkowski, designado presidente del Judenrat el 13 de octubre de 1939, recibió instrucciones precisas: garantizar el orden, la producción económica, el suministro de alimentos, la salud pública y el bienestar mediante la policía judía bajo su mando.
Nacido el 27 de febrero de 1877 en Ilyino (imperio ruso), Rumkowski llegó a Łódź en 1917 y obtuvo la ciudadanía polaca en 1918. Viudo y propietario de una agencia de seguros, dirigió un orfanato entre 1925 y 1939. Autoritario y egocéntrico, llegó a ser llamado “Rey Chaim I”. Sus dotes organizativas y administrativas le ganaron la confianza de los alemanes y explican en gran medida la supervivencia del gueto, que fue el primero en abrirse y el último en cerrarse.
Se le concedió una considerable autonomía administrativa siempre que garantizara la producción de fábricas textiles, que fabricaban uniformes para el ejército. Aproximadamente 15 000 sastres disfrutaban de raciones de comida privilegiadas. Rumkowski acordó entregar a los alemanes a los judíos “no productivos”, que eran enviados bajo el pretexto de un “reasentamiento” al Este, pero que en realidad significaba deportación a los campos de exterminio.
Ejercía un control total: otorgaba licencias de matrimonio o divorcio, sancionaba adulterios, se hacía pasar por rabino y dirigía ceremonias religiosas con ropajes lujosos. A veces circulaba en una “carroza” tirada por un burro, rodeado de aduladores, y mantenía una extensa red de espías y colaboradores.
Testimonios de sobrevivientes lo describen como un tirano que actuaba como un “führer”, dirigiendo un terror letal contra quien se atreviera a cuestionarlo. Adam Czerniaków, líder del gueto de Varsovia, lo llamó “presuntuoso y peligroso”. Primo Levi lo definió como “un hombre enérgico, inculto y autoritario”, mientras que Vasili Grossman lo calificó de “estadístico especializado”. Su gobierno fue comparado con un “reino kafkiano” donde la mayoría de la población moría de causas “naturales” como el hambre, la disentería y la tuberculosis.
El gueto antes de las deportaciones masivas
En 1941, Hitler ordenó que el Reich estuviera “Judenrein”. En octubre se deportaron 20 000 judíos del Rin y 5 000 gitanos. Los recién llegados, provenientes de Alemania, sufrían un agobiante hacinamiento y una escasa acogida, pero aun así surgieron actividades culturales: teatro, música, una moneda propia, un periódico y una vida artística limitada.
Las deportaciones y la colaboración de Rumkowski
A finales de 1941, los nazis comenzaron a eliminar a los “bocas inútiles”: ancianos, enfermos y niños que no aportaban a la producción. Se les prometió un “viaje” que en realidad los conducía al campo de exterminio de Chelmno, a 75 km al oeste. Allí fueron asesinados por inhalación de gases de los motores de los camiones y enterrados en fosas comunes.
Rumkowski colaboró activamente. En su famoso discurso del 4 de septiembre de 1942 pidió a los habitantes que entregaran a niños, enfermos y ancianos, alegando que así se salvaría al resto. «Denme a sus hijos, padres, entreguen a los enfermos…», clamó, intentando convencer a la población de que era una medida “lógica”. Los residentes desconocían que la entrega significaba la muerte.
Lucille Eichengreen recordó la incredulidad ante la petición: «¿Cómo puede pedirnos que entreguemos a nuestros hijos? Si no lo hacemos, será peor». Su hermana Karin, de 12 años, fue deportada a Chelmno y asesinada pese a los intentos de Lucille por hacerla pasar por mayor.
En marzo de 1943 los alemanes consideraron que, salvo los 67 000 judíos que quedaban en Łódź, el resto del Warthegau ya estaba “eliminado”. El gueto fue cerrado temporalmente, pero reabierto en abril de 1944 y las matanzas continuaron, ahora con crematorios construidos por los propios prisioneros.
Rumkowski y su familia fueron finalmente deportados a Auschwitz, donde fueron fusilados. Existen distintas versiones sobre su muerte, pero todas coinciden en que ni él ni sus contactos alemanes lograron salvarle la vida.
El fin del gueto y su legado
El 10 de junio de 1944 Heinrich Himmler ordenó el cierre del gueto, cuatro días después del desembarco de Normandía. El 18 de enero de 1945 el Ejército Rojo tomó Łódź; los nazis no pudieron destruir la ciudad. Según Vasili Grossman, solo 850 judíos permanecieron en el gueto cuando llegaron los tanques soviéticos.
Antes de la llegada del Ejército Rojo, los nazis intentaron borrar las pruebas de Chelmno obligando a los supervivientes a exhumar y cremar los cuerpos. La evacuación del campo comenzó el 17 de enero de 1945; los últimos prisioneros fueron asesinados.
La vida cotidiana del gueto quedó inmortalizada por el fotógrafo Henryk Ross, quien, bajo gran riesgo, tomó más de 6 000 negativos. Después de la liberación, recuperó gran parte de su archivo, que hoy constituye una de las testimoniales visuales más valiosas del Holocausto. Ross también fue testigo clave en el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén.
Bibliografía
Fuentes primarias:
- “Give me your children”: Voices from the Łódź Ghetto. United States Holocaust Memorial Museum.
- ‘Give me your Children. Chaim Rumkowski / 4 September 1942’. Figures of Speech.
- ‘Memory Unearthed. The Łódź Ghetto photographs of Henryk Ross’. Museum of Fine Arts Boston.
- ‘Rumkowski’s Address at the Time of the Deportation of the Children from the Łódź Ghetto’, 4 sep 1942. Yad Vashem.
Fuentes secundarias:
- Beevor, Antony. The Second World War. Palma de Mallorca, 2012.
- Gerst, Yehuda Leib. Testimonio de superviviente del gueto de Łódź.
- Levi, Primo. The Drowned and the Saved. Barcelona, 2018.
- Rees, Laurence. Auschwitz: The Nazis and the Final Solution. Barcelona, 2007.
- Grossman, Vasili. A Writer at War. Barcelona, 2012.
Notas
Para mayor detalle sobre los documentos citados y la numeración de los recursos, consulte las notas al pie del artículo original.