Introducción
A finales del siglo XV y principios del XVI, el territorio que hoy conocemos como Rusia carecía de un poder central fuerte. Los conflictos feudales internos y las invasiones de dinastías vecinas (dinastía danesa, noruega y los tártaros) mantenían al país aislado y políticamente insignificante en el continente europeo.
Pedro el Grande (1672‑1725)
Infancia y ascenso al trono
Pedro I nació el 30 de mayo de 1672 en Moscú, hijo del zar Alexis. Tras la muerte de su hermano mayor Iván V en 1696, Pedro quedó como único heredero y, a los 17 años, comenzó a ejercer el poder real, relegando a su hermana Sofía, que había actuado como regente.
Objetivos de la reforma
Pedro entendió que solo una monarquía autocrática y occidentalizada permitiría a Rusia convertirse en una potencia cohesionada. Sus metas principales fueron:
- Establecer una monarquía absoluta al estilo de Luis XIV.
- Ocidentalizar la sociedad, la cultura y la administración.
- Expandir el territorio hacia el Mar Báltico y el Mar Negro, la famosa “Política de la Ventana Abierta”.
Política interna
Para superar los obstáculos – la guardia personal conocida como los «streltsy», la nobleza de los boyardos y la Iglesia ortodoxa – Pedro tomó medidas drásticas:
- Suprimió la revuelta de los streltsy (1700), ejecutó a sus líderes y creó un ejército permanente al estilo europeo.
- Disolvió la cámara de los boyardos, fundó una nueva aristocracia basada en el servicio estatal y dividió el país en provincias gobernadas por funcionarios leales.
- Redució el poder del Patriarca, estableció el Santo Sínodo (Sínodo) y se declaró jefe supremo de la Iglesia rusa.
- Reformó la administración creando el Senado como órgano de supervisión, aunque sin facultades legislativas.
- Impulsó la economía: fomento de la agricultura, creación de fábricas estatales, desarrollo del comercio y apertura de puertos.
- Fundó la Academia de Ciencias (1724), escuelas, hospitales y el primer periódico ruso.
- Obligó a la nobleza a adoptar vestimenta y costumbres europeas, prohibió las barbas y promovió el uso del tabaco.
Política exterior
Pedro buscó una “ventana” al mar que permitiera a Rusia ser una potencia naval. Sus principales campañas fueron:
- Guerra del Gran Norte contra Suecia (1700‑1721), que culminó con la victoria rusa en Poltava (1709) y la toma de territorios bálticos.
- Guerra contra el Imperio otomano (1695‑1696), que aseguró el puerto de Azov en el Mar de Azov.
- Fundación de San Petersburgo (1703) como nueva capital occidentalizada, situada en la costa del Báltico.
Catalina la Grande (1762‑1796)
Orígenes y ascenso al poder
Sofía de Anhalt-Zerbst, conocida como Catalina, nació en 1729 en Alemania. En 1745 se casó con el gran duque Pedro III, heredero al trono ruso. Tras el derrocamiento y asesinato de Pedro III en 1762, Catalina se proclamó zarina y consolidó su poder mediante una rápida eliminación de sus rivales.
Política interna
Catalina continuó y amplió la occidentalización iniciada por Pedro:
- Centralizó la autoridad, reduciendo el poder de la nobleza y creando una burocracia de 50 provincias, cada una gobernada por funcionarios nombrados directamente por la zarina.
- Reformó el sistema judicial, estableciendo tribunales para la nobleza y para el pueblo.
- Patrocinó las artes y las ciencias: fundó academias, invitó a filósofos franceses como Voltaire y fomentó la literatura rusa.
- Embelleció las ciudades, importó obras de arte y organizó la corte al estilo de Versalles.
- En materia social, impulsó la medicina (vacunó a la población contra la viruela) y apoyó la agricultura enviando científicos a Inglaterra.
Política exterior
Catalina adoptó una política agresiva para garantizar la posición de Rusia en el sur y el este:
- Guerra contra el Imperio otomano (1768‑1774), que culminó con el Tratado de Küçük Kaynarca, otorgando a Rusia el control del litoral norte del Mar Negro y la libertad de navegación en los puertos otomanos.
- Participación en la primera, segunda y tercera partición de Polonia (1772, 1793, 1795), expandiendo el territorio ruso en Europa Central.
- Alianzas diplomáticas con Austria y Francia para aislar a los enemigos tradicionales (Suecia, Prusia y el Imperio otomano).
Evaluación comparativa
Pedro el Grande transformó a Rusia de un estado feudal aislado en una potencia europea mediante reformas estructurales, militares y culturales. Catalina la Grande consolidó esa base, ampliando el territorio y fomentando una corte ilustrada que proyectó una imagen de gran poder y sofisticación. Ambos monarcas fueron autoritarios y, en ocasiones, brutales, pero sus políticas sentaron las bases del Imperio ruso que perduró hasta el siglo XX.