Historia antigua

Tanques “voladores”… la idea más descabellada de la Segunda Guerra Mundial

Desde la aparición del tanque de combate en los campos de batalla, siempre se buscó aumentar su agilidad y flexibilidad. Con el tiempo, los vehículos fueron equipados con motores más potentes, cañones más fuertes y blindajes más gruesos, mientras surgía la doctrina de la cooperación entre tanques y la aviación.

Antecedentes

En la década de 1930 la Unión Soviética realizó los primeros ensayos de transporte aéreo de tanques y vehículos blindados, empleando bombarderos pesados TB‑3. Se fijaron bajo el fuselaje los tanques ligeros T‑27 y T‑37A.

Aunque para el estallido de la Segunda Guerra Mundial esos modelos ya estaban obsoletos, los soviéticos los reutilizaron durante los oscuros primeros meses de la invasión alemana. Incluso se enviaron T‑37A en vuelos de refuerzo a la zona de Vyazma.

La idea del “carruaje volador”

Ante la necesidad de mover blindados rápidamente, se contempló una solución mucho más radical: un tanque “volador” equipado con alas. En 1933 el diseñador Aram Rafaelyants tomó el mando del proyecto, proponiendo montar un tanque BT‑2 bajo un planeador con hélice.

El entonces Ministro de Defensa, el mariscal Vorósilov, aceptó inicialmente la propuesta, pero la descartó más tarde al considerar que los resultados no serían inmediatos y que el desarrollo requeriría demasiado tiempo.

El proyecto A‑40

En 1941 el ingeniero Oleg Antonov recibió la orden de diseñar un planeador capaz de transportar un tanque ligero T‑60. El planeador tendría aletas verticales fijas y, una vez aterrizado, el tanque descartaría las alas y combatirí­a con normalidad.

Debido al peso del T‑60, el proyecto incluía sólo una pequeña cantidad de combustible. El piloto controlaba el vuelo desde el asiento del conductor del tanque, con la torreta inclinada hacia atrás para reducir la resistencia.

El vehículo recibió el nombre de A‑40. La obra comenzó en diciembre de 1941 y el planeador sería remolcado por un bombardero TB‑3. El desarrollo continuó hasta 1943, cuando se suspendió.

El único vuelo de prueba

El 12 de septiembre de 1942 el piloto de pruebas Sergei Anokín realizó el primer (y único) vuelo del tanque volador. El A‑40 carecía de torreta y, al ser remolcado, redujo la velocidad del TB‑3 a apenas 130 km/h, alcanzando una altitud de sólo 40 m. Los motores del bombardero se sobrecalentaron rápidamente, obligando a un aterrizaje inmediato.

Anokín logró posarse con éxito, desmontar el planeador y conducir el tanque hasta la pista, aunque casi es sorprendido por los guardias que lo rodeaban.

Conclusión

El experimento demostró que, aunque técnicamente factible, el concepto de tanques voladores resultó poco práctico: el peso del blindado afectaba gravemente el rendimiento del avión remolcador y la capacidad de carga era insuficiente para misiones operativas. El A‑40 quedó como una curiosa pieza de la historia militar soviética.

Tanques “voladores”… la idea más descabellada de la Segunda Guerra Mundial Tanques “voladores”… la idea más descabellada de la Segunda Guerra Mundial Tanques “voladores”… la idea más descabellada de la Segunda Guerra Mundial

T‑60, tanque ligero soviético.