Historia antigua

Pearl Harbor: cine y recreación histórica

Hace poco más de un mes comentamos aquí La vaca, la película en la que el dúo Luis García Berlanga y Rafael Azcona nos ofreció su visión particular de la Guerra Civil y mostró cómo la recreación histórica, proyectada en el cine, puede convertir el patrimonio intangible de un pueblo en una forma de memoria que a veces supera a la propia historia. John Ford, citando al editor del periódico Shinbone Star en El hombre que disparó a Liberty Valance (1962), proclamó la famosa frase «¡Imprime la leyenda!», relegando la realidad al olvido para servir a la construcción de la comunidad. Tanto Berlanga como Ford, aunque con estilos diferentes –Berlanga con humor y lo grotesco, Ford con épica y paisaje– buscaban retratar la historia de sus naciones, popularizándola a través del séptimo arte y creando una iconografía propia que el público asocia con los hechos históricos.

La publicación de una monografía sobre el ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, cuyo 80.º aniversario celebramos este mes, nos recuerda la ideología colectiva que el cine norteamericano ha difundido en varias ocasiones para explicar la decisión de EE. UU. de entrar en la Segunda Guerra Mundial. En los últimos dos años, la Asociación Sancho de Beurko ha realizado tres proyectos vinculados a Pearl Harbor. En Sos del Rey Católico recreamos escenas ficticias para homenajear a Berlanga; ahora nos inspiramos en el cine para proponer un viaje por la memoria de lo que realmente ocurrió, conscientes de que, como dice Jorge Gorostiza, el escenario no copia la realidad sino que crea un nuevo espacio.

«De aquí a la eternidad» y sus hawaianos. Pearl Harbor en el cine, de Montgomery Clift a Ben Affleck

Escribimos estas líneas escuchando Reenlistment Blues, interpretada por el cantante country Merle Travis, quien aparece brevemente en De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann. La película, basada en la novela homónima de James Jones, muestra la vida de los soldados estacionados en la base de Schofield (Honolulu) antes del ataque del 7 de diciembre. Rodada en blanco y negro, acentúa el drama y nos priva del color vibrante de Oahu y de las icónicas camisas hawaianas que lucen los protagonistas.

Los personajes –Montgomery Clift (Prewitt), Frank Sinatra (Maggio), Burt Lancaster (Sargento Warden), Deborah Kerr (Karen) y Donna Reed (Lorena)– encarnan deseos, amistades y tensiones en medio de la inminente catástrofe. Aunque la adaptación suavizó la novela, conserva aspectos subyacentes como la homosexualidad, tema tabú en la época.

Para los recreadores, la camisa hawaiana es un elemento clave. Según la revista Smithsonian, surgió en los años 20‑30 cuando la clase media norteamericana adoptó símbolos de la cultura hawaiana, como el ukulele, idealizando el paraíso durante la Gran Depresión. Se dice que fueron las mujeres japonesas de las islas quienes confeccionaron esas camisas a partir de telas de kimono.

Si en otras recreaciones nos inspiramos en De aquí a la eternidad o Blue Hawaii (1961, con Elvis Presley), la película de Michael Bay Pearl Harbor (2001), protagonizada por Ben Affleck y Josh Hartnett, nos llevó a reinterpretar la escena del aeródromo de Hickam minutos antes del ataque. Usamos imágenes icónicas de la película para recrear el momento en el que los pilotos Rafe McCawley y Daniel Walker aparecen junto a los hawaianos, y adaptamos el escenario al rotonda del aeropuerto Seve Ballesteros en Santander.

El film combina la amistad de los protagonistas con una historia de amor exagerada –la enfermera Evelyn Johnson (Kate Beckinsale)– y pretende ser una revisión sensacionalista de Tora! Tora! Tora! (1970). A pesar del gran presupuesto y la premiere en la propia base naval hawaiana, la crítica fue implacable.

La tragedia del USS Arizona

Tras el éxito de la recreación de los pilotos de Hickam, nos lanzamos a un nuevo proyecto, más arriesgado pero con gran potencial de impacto. El USS Arizona, hundido por la aviación naval japonesa, cobró la vida de 1.170 de sus 1.512 tripulantes y hoy es un monumento nacional que recibe alrededor de 4.000 visitantes diarios.

Inspirados en la escena de Pearl Harbor en la que los marineros observan a los aviones Curtiss P‑40 sobre sus cabezas, recreamos una situación en la que uno de los pilotos queda sin motor y es rescatado por su compañero, mientras una balsa salvavidas basada en una pieza original subastada en 2018 (actualmente en el International Museum of World War II) se lanza al agua. A pesar de los recursos modestos, la propuesta tuvo gran repercusión en el foro histórico @ww2gear, siendo probablemente la primera recreación de este tipo.

Escala en Hawaii

El cine hollywoodense está lleno de películas dedicadas a la Marina de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial: They Were Expendable (1945), The Caine Mutiny (1954), Stopover in Hawaii (1955) y otras que consumieron recursos inmensos en ese escenario. En nuestro tercer escenario mostramos a dos marineros a bordo de un buque que hace escala en Pearl Harbor, intentando emular el espíritu de la comedia de John Ford que inspiró la obra teatral Escala en Hawaii, protagonizada por Henry Fonda, James Cagney y Jack Lemmon.

Para ello utilizamos el pueblo cantábrico de Limpias, que conserva al aire libre elementos patrimoniales de la Segunda Guerra Mundial, como la torre del destructor Gravina (originalmente USS Furse), una mina Orinque, una dirección de fuego y un cañón antiaéreo Bofors. El cañón fue editado digitalmente para mostrar a dos artilleros aguardando la llegada de un temido kamikaze, rematando la trama de Escala en Hawaii.

En estas imágenes hemos intentado combinar recreación histórica, cine y memoria en torno a Pearl Harbor, aprovechando los recursos disponibles para llegar a una audiencia amante del séptimo arte. Cine, documental y recreación comparten al espectador como público; la interacción con este es clave para comprender la reacción diferida (cine y documental) o la participación activa y efímera (recreación), que solo se inmortaliza mediante fotografía o video, acercándose así al documental y al cine con una interpretación ficcional de hechos históricos.

Agradecemos a Eder Artal, Iñaki Peña Eguskiza y Eneko Tabernilla por la composición de los personajes, a Rogelio Piedra por su ayuda indispensable (como capitán del barco y apoyo logístico) y al equipo de planificación y coordinación que hizo posible este esfuerzo recreativo.

Notas

  • Cit. en Félix Murcia (2000). El decorado en el cine. El arte de la apariencia. Madrid: Fundación Autor.
  • Se realizó un remake en la miniserie de 1979 del mismo nombre; Natalie Wood ganó el Globo de Oro a la mejor actriz de televisión en 1980.
  • Memorial del USS Arizona.

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