
Conquista del puerto de Amberes
Los alemanes habían reforzado el acceso al puerto de Amberes durante la construcción de la línea del Atlántico, especialmente en la isla de Walcheren. Desde el desembarco de Normandía prepararon explosivos, minas navales y barcos cargados de lastre para hundirlos en el Escalda y bloquear el acceso. Cuando los Aliados se acercaron, la defensa estaba lista.
El 1 de septiembre de 1944, la BBC anunció la llegada de tropas británicas a Bélgica. La resistencia local, bajo el mando del ingeniero Teniente Urbain Reniers (código Réaumur), organizó una rápida acción de sabotaje: seiscientos combatientes belgas ingresaron a los muelles y evitaron la demolición alemana. En cuestión de horas los bloques de esclusas Bonaparte, Kattendyk y Royers estaban bajo control aliado y el puerto quedó en manos británicas.
El problema logístico de los Aliados
Aunque Amberes estaba libre, los Aliados carecían de rutas de suministro viables. Sus únicas líneas de abastecimiento eran el puerto de Cherburgo y el Mulberry de Arromanches, insuficientes para sostener el avance hacia Alemania. Los puertos franceses (Toulon, Marsella, Nantes, Bordeaux, etc.) estaban dañados o bajo control alemán, y los puertos belgas del norte (Nieuport, Ostende, Zeebrugge) eran incapaces de manejar grandes volúmenes.
La solución era clara: abrir el puerto de Amberes, lo que requería despejar el estuario del Escalda. Sin embargo, los altos mandos aliados se dividían entre dos opciones estratégicas:
- Avanzar al este, invadir Alemania y buscar la victoria antes de Navidad (opción de Montgomery).
- Realizar operaciones de flanqueo para asegurar los suministros, limpiando el Escalda y garantizando el uso de Amberes (opción de Eisenhower).
Decisiones estratégicas: Montgomery vs. Eisenhower
El General Bernard L. Montgomery defendía la ofensiva directa hacia el Ruhr y Berlín, mientras que el General Dwight D. Eisenhower insistía en la necesidad de abrir Amberes. Otros oficiales, como el Almirante Sir Andrew Cunningham y el General canadiense Harry Crerar, también presionaron para liberar el Escalda.
Montgomery subestimó la dificultad del despeje y delegó la tarea a los canadienses, lo que resultó en retrasos críticos. La falta de coordinación y el agotamiento de las tropas del 11ª División Blindada británica dificultaron aún más la operación.
Operaciones en el estuario del Escalda
Reducción de la bolsa de Breskens – Operación Switchback
Tras la captura de Amberes, los canadienses y los polacos fueron encargados de eliminar la bolsa de Breskens. El Algonquin Regiment intentó cruzar los canales Lys y Leopold el 13 de septiembre, pero sufrió fuertes contraataques alemanes y tuvo que retroceder. Los combates continuaron hasta finales de octubre, cuando la 2ª División de Infantería canadiense y la 1ª División Acorazada polaca aseguraron la zona.
Avance por el istmo de Walcheren – Operación Vitality
El 24 de octubre la 4ª Brigada de Infantería canadiense, apoyada por la 4ª División Acorazada, comenzó a cruzar el canal de Zelanda. Después de intensos combates, bombardeos previos y la construcción de puentes improvisados, las fuerzas aliadas lograron avanzar hasta la ciudad de Goes, abriendo una ruta terrestre hacia la isla.
Asalto anfibio a Walcheren – Operación Infatuate
Para capturar la fortaleza de Walcheren se planificó un triple desembarco:
- Operación Infatuate I: asalto a Flesinga (1 de noviembre).
- Operación Infatuate II: asalto a Westkapelle (1 de noviembre).
- Apoyo de la fuerza naval (flota T) con bombarderos y lanchas de asalto.
Los comandos británicos y los regimientos canadienses lograron establecer cabezas de playa viables pese a fuertes defensas alemanas, cañones de 380 mm y un intenso fuego de artillería. Tras varios intentos, el 2 de noviembre la 5ª Brigada canadiense logró cruzar el dique elevado y tomar posiciones en la isla.
Bombardeo aéreo sobre los diques
Desde el 2 de octubre, el Bomber Command de la RAF lanzó una serie de ataques con Avro Lancaster que abrieron brechas en los diques de Westkapelle, Flesinga y Veere, inundando gran parte de Walcheren y neutralizando sus defensas interiores. En total se lanzaron 2 679 toneladas de bombas sin perder aviones.
Limpieza de minas y apertura del puerto
Con Walcheren bajo control, la prioridad pasó a eliminar las minas en el Escalda. Entre el 2 y el 26 de noviembre, buques de desminado británicos y canadienses despejaron 267 minas, permitiendo la llegada del primer convoy de Liberty Ships el 26 de noviembre. El puerto de Amberes volvió a operar y resolvió la crisis de suministros aliada.
Conclusión
La campaña del Escalda y la liberación de Walcheren fueron decisivas para la victoria aliada en el oeste. A pesar de los retrasos y los conflictos de mando entre Montgomery y Eisenhower, la apertura del puerto de Amberes garantizó el flujo logístico necesario para la ofensiva final contra Alemania.
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