Introducción
El helado es, sin duda, el postre más consumido durante el verano. Refrescante, dulce y, en ocasiones, adictivo, su historia se entrelaza con episodios fascinantes de la historia mundial, desde los viajes de Marco Polo hasta la industrialización en Perú impulsada por una familia de inmigrantes italianos.
Primeros rastros en Oriente
En el siglo III a.C., la nobleza persa disfrutaba de un postre frío parecido al helado, elaborado con agua de rosas, vermicelli y hielo recolectado de los glaciares de montaña. El hielo se mezclaba con azafrán y frutas, creando una delicia aromática.
Durante la dinastía Tang (618‑697 d.C.), el emperador chino desarrolló una técnica para combinar hielo y leche, una receta que se difundió a la India, Persia, Grecia y Roma. Según el escritor científico Charles Pannati, el helado en China podría tener hasta cuatro mil años de antigüedad.
El helado llega a Europa
Marco Polo, al regresar del Lejano Oriente en el siglo 13, introdujo en las cortes italianas diversas recetas de postres helados. En la Europa medieval, la aristocracia utilizaba hielo traído de los Alpes o de la Sierra de Gran Sasso para enfriar jugos, frutas y primeras versiones de helado, tal como relatan Plinio el Viejo, Marcial, Séneca y Juvenal.
Los musulmanes, que conquistaron Sicilia y la península ibérica en el siglo VIII, aportaron ingredientes como el azúcar de caña, el café y el pistacho. También difundieron la costumbre de mezclar nieve con miel, frutas y especias, de donde proviene la palabra «sorbete», derivada del árabe *sharbat*.
Renacimiento y popularización
En 1535, Cosimo I de Medici encargó a Bernardo Buontalenti, químico y arquitecto toscano, la preparación de una crema congelada endulzada con azúcar para sorprender al rey de España. El éxito fue tal que la receta se extendió a otras cortes europeas. Gracias a Catalina de Médici, a mediados del siglo XVI, el consumo de helado se consolidó como un hábito refinado y saludable.
Industrialización en el siglo XIX
En 1850, un inmigrante italiano fundó en Londres la primera fábrica de helado a gran escala. La producción masiva permitió la venta ambulante en carritos, una práctica que rápidamente se replicó en otras capitales europeas y, posteriormente, en Estados Unidos.
El helado en Perú
En Perú, el helado tiene una tradición centenaria. Un artículo de 1791 del periódico *El Mercurio Peruano* menciona que en los cafés se servían helados y refrescos fríos, elaborados con nieve transportada desde los Andes y conservada con sal, lo que encarecía su producción.
El escritor Ricardo Palma, en sus *Tradiciones Peruanas*, señala que la mayoría de los vendedores ambulantes de helado eran originarios de Corongo, aunque su nivel artesanal quedaba por debajo del de los indígenas de Huancayo.
La familia italiana D’Onofrio, llegada a Perú en 1897, introdujo la venta masiva de helado. Trajeron desde Richmond, Virginia, un carrito de madera impulsado manualmente, que marcó el inicio de una industria heladera que sigue vigente hoy.