El origen cinematográfico de “This is Sparta!”
En la novela gráfica 300 de Frank Miller, el rey espartano Leónidas lanza a un heraldo persa al abismo mientras grita “¡Esto es Esparta!”. La escena fue recreada en la película homónima, convirtiéndose en uno de los momentos más recordados del cine moderno.
¿Cuán real es el episodio?
Aunque la película no pretende ser un documento histórico, el hecho de que los griegos arrojaran a mensajeros persas a un pozo está basado en acontecimientos reales, aunque ocurridos diez años antes y bajo el reinado de Darío I, no de Jerjes.
Frank Miller y la creación de 300
Frank Miller, reconocido guionista y dibujante, se hizo famoso con Daredevil y Ronin. Más tarde, revitalizó el género de superhéroes con The Dark Knight Returns y Elektra, y alcanzó gran éxito cinematográfico con Sin City. En 1998 lanzó 300, una reinterpretación de la batalla de las Termópilas que Zack Snyder adaptó al cine.
Contexto histórico
Darío I ya había tenido conflictos con Grecia antes de la invasión de su hijo Jerjes. En 499 a.C. estalló la revuelta jónica, donde las ciudades griegas de Asia Menor se rebelaron contra el dominio persa. Atenas y Éretria respondieron al llamado de ayuda, pero la rebelión fue sofocada.
Como castigo, Darío organizó una expedición punitiva y envió mensajeros a las polis griegas exigiendo tierra y agua. Según Heródoto (Libro VII, 133), algunos griegos arrojaron a esos heraldos a un pozo o a la profundidad del mar, lo que provocó la ira persa.
La inviolabilidad de los heraldos
En la antigüedad, los heraldos (kerykes) gozaban de inmunidad diplomática porque se consideraban mensajeros de Hermes, el dios de los viajeros. Heródoto relata que incluso en la Iliada los emisarios de Agamenón son recibidos con honor como “mensajeros de Zeus y mortales”.
Violarlos podía desencadenar conflictos armados. Por ejemplo, Tebas castigó a Tesalia cuando sus representantes fueron encarcelados, y el envío de heraldos ya implicaba una declaración de guerra.
La respuesta de Jerjes
Cuando los espartanos y atenienses mataron a los mensajeros persas, Jerjes respondió, según Heródoto (VII, 136), que no imitaba a los lacedemonios porque “al matar a los heraldos violaban las leyes de todas las naciones”. El rey persa afirmó que no perdonaría tal ultraje.
¿Error de Heródoto o sesgo?
Algunos estudiosos, como Hermann Bengtson, sugieren que Heródoto pudo confundirse y atribuir los incidentes a Darío cuando en realidad fueron enviados por Jerjes, quien heredó el trono en 486 a.C. Otros creen que el historiador exageró deliberadamente para presentar a Jerjes bajo una luz negativa.
Los persas, por su parte, describen a Jerjes como un monarca responsable de grandes obras públicas, mientras que varios autores griegos lo retratan como un tirano cobarde.
Conclusión
El famoso grito “¡Esto es Esparta!” se basa en un episodio histórico real, pero trasladado a otro contexto y dramatizado por la ficción. La verdadera anécdota muestra la tensión diplomática entre Grecia y Persia y la importancia que la antigüedad otorgaba a la inviolabilidad de los mensajeros.