Una mujer guerrera en la historia
La mayoría de los relatos históricos, sobre todo los militares, están dominados por figuras masculinas. Sin embargo, existen numerosos testimonios de guerreras que encabezaron sus ejércitos en momentos críticos. Entre ellas destaca Tomiris, la reina de los masagetas, quien según la tradición venció y mató al rey persa Ciro II el Grande.
Los masagetas: un pueblo nómada de Asia Central
Los masagetas habitaban la estepa que hoy comprende partes de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajistán, entre el noreste del mar Caspio y el mar de Aral. Eran un pueblo nómada de origen iraní, emparentado con los escitas y con ciertos vínculos culturales con los getas. Su estilo de vida giraba en torno al pastoreo y la equitación, y utilizaban armas como el arco, el hacha de guerra y cotas de bronce y oro, pues el hierro escaso era poco frecuente en la zona.

Según Heródoto, los masagetas veneraban al sol, sacrificaban caballos y consumían leche fermentada. No practicaban la agricultura y, curiosamente, no tenían instituciones matrimoniales tradicionales; las mujeres vivían en comunidad y podían ocupar el trono, lo que les confería una posición de gran relevancia social.
El conflicto con Ciro el Grande
Heródoto relata que Ciro, tras haber conquistado gran parte del Cercano Oriente, quedó fascinado por la figura de Tomiris y le propuso matrimonio. Al ser rechazada, el rey persa decidió lanzar una campaña de conquista contra los masagetas.
El ejército persa avanzó con fuerza, pero fue recibido por las tropas masagetas bajo el mando de Espargapises, hijo de Tomiris y general en jefe. La batalla inicial no fue decisiva, aunque logró frenar temporalmente la invasión persa.
Los persas, confiados, dejaron atrás sus provisiones, entre ellas grandes cantidades de vino. Los masagetas, poco acostumbrados a la bebida, se embriagaron y cayeron en la trampa: Tomiris aprovechó la confusión para lanzar un ataque sorpresa, matando a un tercio del ejército persa y capturando a varios prisioneros, entre ellos a Espargapises.

Al enterarse de la captura de su hijo, Tomiris, furiosa, exigió su liberación y amenazó a Ciro con una frase que ha quedado en la historia: «Juro por el sol, señor supremo de los masagetas, que aunque bebas sangre, yo te la daré». Desesperado, Espargapises se quitó la vida.
Tomiris, consumida por el dolor y el odio, lideró personalmente a sus guerreros en un asalto brutal. Ciro cayó en combate, fue decapitado y su cabeza quedó en manos de la reina, quien la sumergió en una piel llena de sangre mientras proclamaba su victoria.
Los relatos varían respecto a la muerte de Ciro: mientras Heródoto y autores como Estrabón, Polieno, Casiodoro y Jordánes afirman que murió en batalla contra los masagetas (entre 559 y 530 a.C.), Jenofonte sugiere que falleció en su lecho. La certeza histórica sigue siendo esquiva.
Legado de Tomiris
Tomiris ha inspirado a generaciones de la región y ha sido comparada con otras grandes mujeres guerreras, como Zenobia de Palmira, Hipiscartes (concubina y sucesora de Mitrídates VI), Artemisia de Halicarnaso y la mítica Penthesilea de las Amazonas. Incluso un planetoide lleva su nombre.