Historia antigua

Los bucaneros: piratas del Caribe y su legado

Origen del término “bucanero”

El vocablo “flibustier” proviene del holandés vrijbuiters (literalmente “saqueador libre”), que dio origen al francés flibustier y al inglés “freebooter”. Designa a los piratas que asolaron el mar Caribe a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Organización y vida a bordo

Las tripulaciones eran esencialmente democráticas. El capitán era elegido por los tripulantes y podía ser destituido mediante voto. Además, debía combatir junto a sus hombres, no dirigir la batalla desde la distancia. Los botines se repartían de forma equitativa; cuando algunos oficiales recibían más acciones era porque asumían mayores riesgos o poseían habilidades especiales. En muchos casos los marineros navegaban sin sueldo, acumulando las capturas durante meses antes de repartirlas.

Con el tiempo surgió un rudimentario sistema de seguridad social que garantizaba compensación en plata, oro o esclavos por lesiones de combate. Aunque la mayoría de los piratas trataba a los esclavos con dureza, en ocasiones los liberaban tras capturar un barco esclavista. Un porcentaje importante de la tripulación estaba formado por esclavos liberados, fugitivos o reclutados a la fuerza. Un rasgo menos democrático consistía en que a veces obligaban a especialistas como carpinteros a embarcarse, liberándolos solo cuando aparecían voluntarios.

Diferencia entre bucaneros y piratas

Los bucaneros eran aventureros que, entre los siglos XVI y XVII, asediaron las costas y devastaron posesiones españolas en América. Su grupo incluía a ingleses, holandeses y hugonotes franceses. A diferencia de los piratas, los bucaneros actuaban bajo patente de corso, es decir, en servicio de un Estado, y utilizaban la embarcación principalmente como medio de transporte, no como arma de guerra. Sus acciones más espectaculares reunían a ejércitos de más de mil hombres para asaltar y extorsionar ciudades españolas.

Apogeo y declive

El período de mayor esplendor de la bucanería se sitúa antes de la década de 1680, cuando Francia e Inglaterra comenzaron a perseguir a estos corsarios. Algunos se trasladaron a la costa africana, otros se establecieron en el Pacífico Sur, en las Islas Galápagos y el archipiélago de Juan Fernández.

En 1697, el gobernador francés de Saint‑Domingue, Ducasse, reunió a casi mil bucaneros para la expedición de De Pointis contra Cartagena (actual Colombia). Un conflicto sobre la distribución del botín provocó que los bucaneros retomaran la ciudad por su cuenta, marcando su última gran acción.

Personajes destacados

  • Henry Morgan, galés que capturó Panamá en 1670 y fue nombrado gobernador de Jamaica.
  • Pierre Legrand, de Dieppe, que con una barcaza de 28 hombres tomó la nave insignia española.
  • Michel de Grandmont, “Chevalier de Grammont”, que asaltó Maracaibo (1678), Puerto Cabello (1680), Vera‑Cruz (1683) y Campeche (1685). Fue nombrado teniente del sur de Santo Domingo por el rey de Francia, pero desapareció en una última misión en abril de 1685.

Fuentes y controversias

La principal fuente para conocer las hazañas bucaneras es el libro de Alexandre‑Olivier Exquemelin (también escrito como Oexmelin). La edición anotada por Patrick Villiers ofrece el texto original y sus variantes. Sin embargo, varios episodios y personajes son hoy considerados dudosos o incluso inventados, como:

  • Nau l’Olonnais y Michel le Basque, supuestos capturadores de Maracaibo.
  • Monbars el Exterminador, que según la tradición tomó Vera‑Cruz en 1683.

Legado y uso contemporáneo del término

En el siglo XIX el término “filibustero” se aplicó a aventureros estadounidenses, como William Walker, que intentaron intervenir políticamente en México y Centroamérica, generalmente en detrimento de los gobiernos locales.

Hoy, la figura del filibustero se asocia a menudo con movimientos libertarios o anti‑globalización que reclaman una supuesta comunión de ideales. Mikhaïl W. Ramseier analizó esta relación entre anarquía y piratería en su obra La voile noire.

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