Historia antigua

El colapso del anfiteatro de Fidenae: la mayor tragedia en un espectáculo público de la historia

Introducción

Cuando un evento público atrae a una gran multitud, el riesgo de una tragedia se multiplica. Por eso los clubes nocturnos, los conciertos y los estadios de fútbol suelen registrar el mayor número de víctimas en caso de accidente, como se vio recientemente en el ataque de Las Vegas. Sin embargo, este fenómeno no es exclusivo de la época moderna. El caso más grave registrado en la Antigüedad ocurrió hace casi dos milenios: el derrumbe del anfiteatro de Fidenae.

Contexto histórico de Fidenae

Fidenae (en latín, Fidenae) era una ciudad situada en la región del Lacio, entre el bajo curso del río Tíber, los Montes Ausonios y los Apeninos, limitando al norte con Etruria y al sur con Campania. El territorio había sido habitado por pueblos latinos, volscos, faliscos, sabinos, ecuos, ausonios, auruncos, hernios y osco‑umbrios, y su futuro estuvo estrechamente ligado a la expansión romana, que finalmente consolidó su dominio en el siglo I a.C. durante la llamada Guerra Social.

Fidenae y su relación con Roma

Ubicada a ocho kilómetros de Roma, Fidenae estaba conectada con la capital mediante la Vía Salaria, una carretera de 250 km que unía el mar Tirreno con el Adriático y debía su nombre a los sabinos que transportaban sal al Tíber. Por su posición estratégica, los romanos la consideraban una frontera peligrosa, pues era una avanzada etrusca en territorio latino. La cercana ciudad etrusca de Veii, la más rica de la Liga Etrusca, mantuvo durante siglos una influencia sobre Fidenae, lo que provocó numerosos conflictos con la República Romana desde la época de Rómulo (siglo VIII a.C.).

El colapso del anfiteatro de Fidenae: la mayor tragedia en un espectáculo público de la historia

El anfiteatro de Fidenae

Según Tácito y Suetonio, en Fidenae existía un anfiteatro donde se celebraban munera (juegos de gladiadores), venationes (cacerías de animales) y otros espectáculos, como naumaquias y ejecuciones. Los anfiteatros nacieron en Etruria y Campania alrededor del siglo II a.C., pero en sus inicios eran estructuras modestas, a veces construidas únicamente con ladrillo o madera.

El anfiteatro de Fidenae fue erigido por un empresario llamado Atilio, un liberto que carecía de recursos suficientes para una obra de gran calidad. Optó por la madera barata, confiando en que la venta masiva de entradas le permitiría recuperar la inversión. Tácito relata: «En Fidenae, un tal Atilio, para celebrar los juegos de gladiadores, sin cimentar bien los cimientos ni asegurar las vigas, lo hizo sólo por el vil lucro».

El colapso del anfiteatro de Fidenae: la mayor tragedia en un espectáculo público de la historia

La catástrofe de 27 d.C.

En el año 27 d.C., aproximadamente cincuenta mil espectadores –«gente de todas las edades y sexos»– se agolparon en el recinto, ansiosos por asistir a los juegos que habían sido prohibidos durante el reinado de Tiberio y que recién se habían reanudado. Sin que se conozcan con certeza las causas (defecto de diseño, madera de mala calidad, etc.), el anfiteatro se derrumbó, provocando la muerte de entre veinte y cincuenta mil personas, según diferentes fuentes, y dejando a un número incalculable de heridos. Tácito describe la escena: «Tras la demolición, cada uno corría a abrazar a sus muertos; la confusión reinaba, pues muchos no podían reconocer a sus seres queridos por el desorden de los cuerpos».

Consecuencias y reformas

Suetonio cuenta que el emperador Tiberio, entonces en su villa de Capri, tuvo que interrumpir sus vacaciones y acudir de urgencia a Roma para coordinar la ayuda a los damnificados, atendiendo a las súplicas del pueblo. La tragedia motivó cambios legislativos: el Senado, según Tácito, exigió a los organizadores de espectáculos un patrimonio mínimo de cuatrocientos mil sestercios (equivalente al requisito para la clase ecuestre) y obligó a que los futuros anfiteatros fueran construidos con materiales sólidos y aprobados por inspectores designados. Atilio fue exiliado, aunque los detalles de su destierro no se especifican.