Historia antigua

Celestino V: el papa que renunció y pasó sus últimos años recluido en un castillo

Introducción

En la Edad Media el trono de San Pedro estaba reservado a familias poderosas como los Medici, Orsini o Borghese. La historia registra excepciones, y una de las más sorprendentes es la de Celestino V, un humilde ermitaño que aceptó a regañadientes su elección y duró apenas unos meses en el papado que detestaba.

Orígenes y vida temprana

El nombre que adoptó al ser pontífice fue Celestino V, aunque nació como Pietro Angelerio di Murrone (también escrito Angelieri, Angelerio, etc.). Según la tradición, su nacimiento tuvo lugar en Sant'Angelo Limosano, cerca de Isernia, en la región de Molise, entonces parte del Reino de Sicilia, entre 1209 y 1215. Era el undécimo hijo de una familia campesina humilde, Angelo Angelerio y Maria Leone.

Celestino V: el papa que renunció y pasó sus últimos años recluido en un castillo

Tras la muerte temprana de su padre, Pietro ayudó en la labor del campo. Su madre, percibiendo su inteligencia, deseó que accediera a una vida eclesiástica. A los diecisiete años ingresó en el monasterio benedictino de Santa María en Faifoli, en la diócesis de Benevento, pero pronto mostró una inclinación ascética que lo llevó, en 1239, a abandonar el claustro y refugiarse en una cueva para vivir en oración.

El ermitaño y la fundación de la Orden del Espíritu Santo

La primera cueva estaba en el Monte Morrone, de donde proviene su sobrenombre. Allí, y luego en otra cueva de la montaña Maiella (Abruzzo), se reunió con algunos compañeros. Este pequeño grupo atrajo a más seguidores y, en 1244, fundaron la Orden del Espíritu Santo, establecida en la ermita del Sancto Spirito, fundada en 1055 por benedictinos de Montecassino.

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En 1259 el Papa Urbano IV emitió la bula Cum sicut, incorporando a la orden al ramo benedictino con una regla más estricta. La comunidad creció rápidamente, llegando a contar con cerca de cien monasterios en Italia y veinte en Francia. Cuando Pietro ya dirigía treinta y seis casas con casi seiscientos monjes, decidió delegar la gestión y retomar su vida de anacoreta.

Elección como Papa

En 1292, tras la muerte del Papa Nicolás IV, el cónclave quedó estancado durante dos años entre los partidarios de los Colonna y los Orsini. Pietro, conocido por los cardenales, les envió una carta reprochándoles la parálisis y, sin proponérselo, inspiró al decano del Colegio de Cardenales, Latino Malabranca, a sugerirlo como candidato de consenso.

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Aunque intentó rehuir la elección, una delegación acompañada del rey de Nápoles y del príncipe de Hungría le obligó a aceptar. En el verano de 1294, a sus ochenta años, fue coronado en Santa María de Collemaggio (Aquila). Su primer acto fue conceder una indulgencia plenaria a los peregrinos que visitaran la iglesia en agosto, la llamada Perdón Celestino, precursora del jubileo institucionalizado por Bonifacio VIII.

Reformas y renuncia

Celestino V, de espíritu austero, abolió los símbolos de poder papal y buscó volver a la sencillez evangélica: entró a Nápoles a lomos de un burro y nombró a doce cardenales extranjeros, muchos de ellos monjes. Sin embargo, sus medidas generaron resistencia, sobre todo porque mantuvo su sede en Nápoles bajo la influencia del rey Carlos II, quien manipuló al pontífice para obtener favores.

Celestino V: el papa que renunció y pasó sus últimos años recluido en un castillo

El descontento creció y algunos cardenales planearon sustituirlo por un triunvirato. Finalmente, el cardenal Benedetto Caetani le ayudó a redactar su renuncia, que anunció el 13 de diciembre de 1294 alegando problemas de salud y su “añoranza por la tranquilidad de la vida anterior”. Su dimisión fue la primera voluntaria desde los primeros siglos y la última hasta la renuncia de Benedicto XVI en 2013 (Gregorio XII también renunció en 1415 bajo presión del Concilio de Constanza).

Últimos años y canonización

Tras abdicar, Celestino recuperó su nombre de Pietro Angelerio, pero no pudo volver a la vida de ermitaño que deseaba. El nuevo papa Bonifacio VIII lo obligó a acompañarlo a Roma; Pietro escapó hacia los bosques de Sulmona, pero fue capturado cuando una tormenta desvió su barco hacia Dalmia. Pasó el resto de sus días recluido en el castillo de Fumone, donde murió el 19 de mayo de 1296, apenas diez meses después de su captura.

Celestino V: el papa que renunció y pasó sus últimos años recluido en un castillo

Fue sepultado en Ferentino y sus restos fueron trasladados a la Basílica de Santa María de Collemaggio, donde permanecen. En 1313, el Papa Clemente V canonizó a Celestino V, impulsado por Felipe IV de Francia y los Colonna, enemigos de los Caetani. La orden que fundó pasó a llamarse Ordo Coelestinorum o los Celestinos.