Historia antigua

El absolutismo: concentración del poder real

El absolutismo: concentración del poder real

¿Qué es el absolutismo?

El absolutismo fue un sistema político que defendía el poder absoluto del monarca sobre el Estado. Se extendió desde el siglo XVI hasta mediados del XIX en gran parte de Europa, acompañando la formación de los Estados‑nación y el ascenso de la burguesía mercantil.

Emergencia

Con la consolidación de las fronteras nacionales y la aparición de una clase mercantil fuerte, surgió la necesidad de contar con un representante que defendiera sus intereses. Así, el poder comenzó a concentrarse en la figura del rey. A diferencia de la Edad Media, donde la autoridad real dependía del apoyo de la nobleza, en el absolutismo el monarca controlaba todas las decisiones del país.

El rey organizaba las leyes, establecía impuestos, definía la justicia y, para ejecutar esas funciones, se creó una burocracia estatal que asistía en la administración del nuevo Estado.

La delimitación de fronteras favoreció la uniformidad cultural: se instauró una moneda única y se impuso una lengua oficial. El aumento del comercio generó nuevos impuestos y aranceles que financiaron un ejército permanente al servicio del soberano, tanto para la defensa interna como externa.

Desde la perspectiva religiosa, el poder real se presentaba como una voluntad directa de Dios, lo que lo hacía incuestionable.

Modelos y ejemplos

El absolutismo no fue homogéneo; adoptó variantes según el país. Los modelos más destacados fueron el francés, el inglés y el español. El rey francés Luis XIV encarna el ejemplo clásico de monarquía absoluta.

Defensa del poder real

El absolutismo: concentración del poder real
El filósofo inglés Thomas Hobbes defendió la autoridad del rey.

Varios teóricos justificaron la concentración del poder. Nicolau Machiavelli, en El Príncipe, argumentó que es mejor que el rey sea temido que amado y que los fines justifican los medios. Thomas Hobbes, en Leviatán, sostuvo que solo un poder absoluto puede evitar el caos natural del ser humano. Jacques Bossuet, en Política tomada de la Sagrada Escritura, afirmó que la autoridad del monarca proviene de Dios, por lo que cuestionarla equivale a desafiar a Dios mismo.

Fin del absolutismo

El absolutismo comenzó a declinar a principios del siglo XIX, cuando los ideales de la Ilustración y la Revolución Francesa cuestionaron la autoridad divina y promovieron la descentralización del poder. Estos cambios sentaron las bases de los sistemas democráticos y constitucionales que sustituyeron al gobierno absolutista en Europa.

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