Introducción
El mayor del ejército británico escocés, Patrick Ferguson, comandó a los escaramuzadores de élite de la brigada alemana de Knupfhausen en la batalla de Brandywine (1777).
Ese cuerpo de élite no solo estaba formado por soldados muy entrenados, sino que también contaba con el primer rifle de retrocarga de la historia, una invención de Ferguson mismo.
Orígenes y desarrollo
El mecanismo del fusil se basó en la patente del francés Isaac de la Sommet (1720), que Ferguson mejoró significativamente. Sin embargo, el arma resultó extremadamente cara –cuatro veces el precio de un mosquete Brown Bess– y compleja de fabricar, por lo que solo se produjeron 200 unidades, destinadas a la compañía de tiradores de élite para pruebas.
Cuatro talleres de armeros trabajaron simultáneamente y, en seis meses, lograron producir apenas 100 rifles.
Características técnicas
El fusil pesaba 3,5 kg y tenía un calibre de 0,615 pulgadas (16,51 mm). Disparaba proyectiles de 15,56 mm a una cadencia de 7 disparos por minuto; en manos expertas podía alcanzar hasta 10 disparos por minuto.
Contaba con un cerrojo de tornillo y una mira inclinable que permitía disparos precisos a hasta 300 yardas (≈275 m). El mecanismo de retrocarga era rápido, pero el tornillo del cerrojo solía requerir lubricación y se obstruía con residuos de pólvora.
Según las notas de Ferguson, una versión mejorada del fusil realizó 60 disparos consecutivos en pocos minutos sin necesidad de lubricación ni atascos.
Servicio y legado
Ferguson resultó herido en la batalla de Brandywine. Tras recuperarse, llevó a cabo varias misiones para reclutar colonos leales a la corona y organizarlos contra los rebeldes. Más tarde fue asignado al 71.º Regimiento de Infantería y murió en combate en 1780.
Algunos de estos rifles cayeron en manos estadounidenses y fueron reutilizados durante la Guerra Civil.
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