Historia antigua

La Marcha al Oeste durante el Estado Novo

Durante el Estado Novo, Getúlio Vargas impulsó la “Marcha al Oeste” con el objetivo de integrar el Norte y el Centro‑Oeste al resto del país.

La Marcha al Oeste durante el Estado Novo

La Marcha al Oeste y la dictadura del Estado Novo

El proyecto, desarrollado bajo la dictadura de Vargas (1937‑1945), pretendía la integración económica de las regiones Norte y Centro‑Oeste, entonces consideradas aisladas, y fomentar el desarrollo habitacional en áreas escasamente pobladas.

La campaña fue difundida por el Departamento de Imprensa y Propaganda (DIP), encargado de la propaganda oficial y de la censura del régimen.

Para lograr la integración, el gobierno consideró esencial la expansión de la red de carreteras que conectara esas regiones con la costa y facilitara el flujo de la producción agrícola. En ese sentido, el estado de Goiás era estratégico por su posición geográfica central.

El programa contó con la colaboración de Cassiano Ricardo, destacado escritor modernista y censor oficial, quien dirigió el Departamento Cultural‑Político de la Rádio Nacional.

Ricardo defendía la iniciativa en su obra Marcha al Oeste: la influencia de la bandera en la formación social y política de Brasil, argumentando que la marcha rescataría la verdadera brasilidad y eliminaría los “vicios extranjeros” que, según él, contaminaban las regiones costeras.

Estructura de la Marcha al Oeste

El plan se basó en tres pilares:

  • Creación de colonias habitacionales en los estados de Goiás, Amazonas, Mato Grosso, Pará y Maranhão, dirigidas principalmente a los pobres del Nordeste.
  • Fomento de la producción agrícola mediante la promoción de pequeñas propiedades y la agricultura familiar, en contraposición a los latifundios.
  • Construcción de infraestructura vial para conectar esas áreas con los puertos y mercados costeros.

Si bien la iniciativa logró un notable aumento demográfico y la expansión de la red de carreteras, la reforma agraria –especialmente la ruptura de los latifundios– quedó incompleta y muchas colonias carecieron de apoyo estatal, lo que generó críticas.

Conclusión

La Marcha al Oeste dejó una huella ambivalente: impulsó la ocupación y el desarrollo de regiones antes marginales, pero sus objetivos sociales y de reforma agraria fueron parcialmente incumplidos.

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