La revuelta de los Malê (25 de enero de 1835)
Por Tales Pinto
La revuelta de los Malê tuvo lugar el 25 de enero de 1835 en Salvador, Bahía. Formó parte de la serie de insurrecciones que amenazaron al Imperio brasileño durante el Periodo de Regencia (1831‑1840). Su importancia no radica tanto en su corta duración —duró apenas un día— sino en la composición de sus participantes y en el temor que generó en la élite propietaria de esclavos.
Objetivos y carácter religioso
El movimiento fue organizado y liderado por africanos, tanto esclavizados como libertos, cuyo objetivo era la abolición de la esclavitud y la africanización de Bahía. Gran parte de los insurgentes eran musulmanes; el término Malê designaba a cualquier esclavo que profesara la fe islámica y supiera leer y escribir en árabe. Muchos de ellos desempeñaban labores urbanas remuneradas, lo que les permitía adquirir cierta independencia económica.
El informe del jefe de policía
Francisco Gonçalves Martins, jefe de policía de Salvador, describió la conspiración en el Jornal do Comércio (10 de febrero de 1835):
«La insurrección había sido planificada durante mucho tiempo, bajo un secreto inviolable y con una organización superior a la que se esperaría de su brutalidad e ignorancia. Casi todos los participantes sabían leer y escribir en caracteres desconocidos, similares al árabe, usados entre los Ussás y Nagós…»
Martins también señaló que se hallaron varios libros religiosos, principalmente copias del Corán, y que la fe jugó un papel central en la motivación de los rebeldes, algunos de los cuales creían que ciertos escritos los protegerían de la muerte.
Desarrollo y fracaso de la revuelta
Los insurgentes planearon atacar edificios gubernamentales y cuarteles policiales al amanecer del 25 de enero, coincidendo con la festividad católica de Nuestra Señora de la Guía y con el día de Qadr, importante en el calendario islámico. Sin embargo, una denuncia realizada por dos libertos el día anterior permitió a la policía intervenir antes de que comenzara el asalto.
La policía asaltó una casa donde se reunían alrededor de sesenta esclavos. Los rebeldes, armados con cuchillos, machetes y escasas armas de fuego, combatieron a las fuerzas policiales. Aunque durante la madrugada y la mañana siguiente la capital de Bahía quedó sitiada, la llegada de caballería y refuerzos logró sofocar la insurrección. Algunos fugitivos escaparon hacia el Recôncavo, pero fueron acorralados en los campos de caña.
Consecuencias
Se estima que entre 600 y 1 500 africanos participaron. Decenas fueron ejecutados y muchos más arrestados, torturados o deportados; los libertos recibieron castigos más severos, pues aún tenían funciones productivas que la autoridad deseaba preservar.
Lo que distinguió a la revuelta de los Malê de otras rebeliones coloniales fue su carácter exclusivamente africano y la ausencia de liderazgo blanco, lo que intensificó el temor entre la población libre de Bahía y del resto del Imperio. Un comentarista anónimo, en el periódico Pão D’Assucar (10/02/1835), advertía:
«Evaluemos el riesgo que corremos con estos hombres y lo que aún podríamos sufrir si no ejercemos la mayor cautela».
Crédito de la imagen: New York Public Library Digital Gallery.
1 CÁIRUS, José Antonio Teófilo. Jihad, Captivity and Redemption: Slavery, Resistance and Brotherhood, Central Sudan and Bahia (1835). Tesis de maestría, UFRJ, 2002, p. 26.
2 Idem, p. 14.
3 Idem, p. 29.