Historia antigua

La guerra de Yugurta

Contexto y origen del conflicto

La guerra de Yugurta fue el enfrentamiento entre la República romana y el rey numidio Jugurta, que se desarrolló entre 112 y 105 a.C. El nombre del conflicto proviene de la obra del historiador romano Sallusto.

Antecedentes dinásticos

Jugurta, sobrino y luego hijo adoptivo del rey Micipsa, heredó el trono tras la muerte de este en 118 a.C. Micipsa había querido dividir el reino entre sus dos hijos legítimos y Jugurta. Para asegurarse el poder, Jugurta asesinó a uno de los herederos, Hiempsal, mientras que el otro, Adherbal, huyó a Roma solicitando ayuda.

Primeras negociaciones y escalada

En 116 a.C. los emisarios romanos lograron un tratado que, según los cronistas, favoreció enormemente a Jugurta, probablemente por corrupción. En 113 a.C. Jugurta atacó a su hermano en la capital, Cirta, y, tras una segunda comisión romana, se apoderó de la ciudad y ejecutó a su hermano y a los itálicos que la defendían.

Declaración de guerra romana

Con la situación interna más tranquila tras la Guerra de los Cimbrios, el Senado romano declaró la guerra a Numidia, territorio bajo su influencia desde el final de la Tercera Guerra Púnica.

Intervención de Cayo Mario y Quintus Caecilius Metellus

Tras servir como procónsul en Hispania en 114 a.C., Mario se trasladó a África para combatir a Jugurta bajo el mando de su patrón, el cónsul Quintus Caecilius Metellus (cónsul en 109 a.C.). Mario gozó de gran popularidad entre sus tropas y la población romana, y contó con el apoyo de tribunos.

Primeras batallas y traiciones

En 111 a.C., el cónsul Lucio Calpurnio Bestia viajó a Numidia; Jugurta se rindió bajo condiciones favorables, corrompiendo a Bestia. Posteriormente, Jugurta llegó a Roma, sobornó a tribunos y ordenó el asesinato de su primo Masiva, posible rival.

Al final de 110 a.C., Jugurta venció a Aulo Postumo Albino mediante un engaño, y exigió ser reconocido como soberano de Numidia; el Senado lo rechazó. La batalla de Muthul siguió, con severas pérdidas romanas, lo que llevó a los romanos a atacar ciudades y a los numidios a pasar a la guerrilla. Metellus fue derrotado en Zama y se retiró a Cartago.

Alianzas y fin del conflicto

Mario regresó a Roma y fue elegido cónsul. Metellus, como antiguo cliente de Jugurta, vio con desdén cómo su ex‑protégé usaba sus propias tropas para seguir la guerra. Jugurta se alió con su suegro, el rey de Mauritania, Bocchus. Tras algunas victorias menores de Mario, Bocchus negoció una paz separada, entregó a Jugurta a los romanos en 106 a.C. y obtuvo parte del territorio numidio. En 104 a.C., Jugurta fue estrangulado en el Tulliano de Roma.

Consecuencias

El año 105 a.C., cuando Mario obtuvo su segunda consulación, marcó el fin de la guerra. El conflicto reveló la profunda corrupción en el ejército y la clase política romana. Tanto la Guerra de los Cimbrios como la de Jugurta influyeron en la carrera de Mario y en las reformas marianas que transformaron las instituciones republicanas y el ejército.

En la tradición amazig, Jugurta, hijo de una esclava, es recordado como defensor de las costumbres numidianas y cercano a su pueblo, frente a Adherbal, que defendía a los colonos itálicos.

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