Historia antigua

Sagunto envía una delegación a Roma (218 a.C.)

Sagunto envía una delegación a Roma (218 a.C.)

La guerra aún no había estallado entre Sagunto y Cartago, pero ya se gestaban disputas y tensiones, sobre todo con los turdetanos, vecinos de la ciudad. El autor del conflicto se presentó como árbitro, dejando claro que prevalecería la fuerza y no el derecho.

Ante la amenaza, los saguntinos enviaron una delegación a Roma solicitando ayuda contra su enemigo. En ese año los cónsules eran Publio Cornelio Escipión y Tiberio Sempronio Longo.

El senado escuchó a los embajadores y decidió enviar comisiones a Hispania para averiguar la situación de los aliados. Si la causa de Sagunto resultaba justa, los emisarios debían exigir a Aníbal que cesara el asedio; en caso contrario, se les instruiría para acudir a África y presentar las quejas de los aliados romanos ante Cartago.

Antes de que la delegación pudiera partir, llegó la noticia del asedio de Sagunto, adelantándose a lo previsto. El asunto volvió a la mesa del senado, donde surgieron distintas propuestas: algunos asignaron a los cónsules la conducción de campañas en Hispania y África, combatiendo en tierra y mar; otros propusieron concentrar todas las fuerzas en Hispania contra Aníbal; y una tercera corriente aconsejó actuar con más prudencia, esperando el regreso de la delegación enviada a Hispania.

Esta última posición, considerada la más sensata, prevaleció. Se presionó el despacho de los embajadores Publio Valerio Flaco y Quinto Baebio Tamfilo, a quienes se les ordenó acudir a Sagunto para exigir a Aníbal que levantara el asedio y, de no hacerlo, demandar su entrega como reparación del incumplimiento del tratado.


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