Historia antigua

Atenas: historia y legado

Orígenes y fundación

Los primeros rastros de ocupación humana en la Acrópolis datan del Neolítico (véase los Pélasgos). Fue después de las invasiones jónicas que la región de Ática se organizó en ciudades, entre ellas Cecropia, la futura Atenas.

Se considera que Atenas se fundó formalmente alrededor del 800 a.C., mediante la sinoequía de varios pueblos, proceso que se conservó parcialmente pese a la invasión doria. Aprovechando la posición natural de la Acrópolis como fortaleza, los atenienses lograron resistir a los saqueadores que asolaban la zona. Según Tucídides, el plural “Atenas” refleja la unión de esas antiguas aldeas. La leyenda atribuye la unificación a Teseo, el héroe que venció al Minotauro.

Apogeo clásico

Durante el primer milenio a.C. Atenas se convirtió en una de las ciudades dominantes de Grecia. Su edad de oro llegó bajo el liderazgo de Pericles, en el siglo V a.C., cuando su influencia política, económica (gracias a las minas de plata de Laurio y los tributos), militar y cultural alcanzó su máximo esplendor. En esa época, Isócrates la describió como la “capital (ἄστυ, astu) de Grecia”. Atenas transformó la Liga de Delos en un verdadero imperio, que se desintegró al final de la Guerra del Peloponeso contra Esparta.

Filosofía y cultura

En 384 a.C. nació el filósofo Aristóteles, quien participó activamente en la vida intelectual ateniense. Su obra “Política” critica la democracia de la ciudad, ofreciendo una visión alternativa del gobierno.

Periodo macedónico

La batalla de Queronea, ganada en 338 a.C. por Felipe II de Macedonia, incorporó Atenas al nuevo imperio macedónico. La ciudad siguió siendo el principal centro de la civilización griega y disfrutó de nuevas obras de embellecimiento bajo el magistrado Licurgo. Tras la muerte de Alejandro Magno en 323 a.C. y la división del imperio macedónico, Atenas quedó bajo el dominio de los reyes macedonios y empezó a perder protagonismo.

Dominio romano

Conquista romana en 86 a.C. bajo Sila: Atenas perdió sus murallas y su papel político, pero siguió siendo un faro intelectual gracias a la Pax Romana. Los romanos, fascinados por la cultura ateniense, replicaron sus obras y costumbres, construyendo monumentos como la Torre de los Vientos, el templo de Roma y Augusto en la Acrópolis, la Agora romana, el Odeón y otros. Alrededor del año 1 d.C. la población alcanzó aproximadamente 300 000 habitantes.

Primeros siglos del cristianismo y época de Adriano

En el año 53 d.C., San Pablo pronunció su discurso en el Areópago, sembrando modestamente el cristianismo en la ciudad; logró convertir a Dionisio el Areopagita y a la mujer Damaris (Hechos 17:33‑34). Más tarde, el emperador Adriano (117‑138 d.C.), gran admirador de Grecia, continuó la planificación urbana: construyó la Biblioteca Adriana, el Olimpeion (templo de Zeus), un enorme estadio de mármol más allá del Ilisos, así como nuevas vías y acueductos.


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