Historia antigua

Catafracta (armadura)

La catafracta es una armadura de escamas, inventada y utilizada por los pueblos nómadas de habla iraní que habitaban las estepas cercanas al Mar Negro. Su origen se remonta al menos a la época de los escitas.

Esta protección vestía a la pesada caballería de los sármatas y de los alanos, ambos formados por catafractos. Los clibanarios, por su parte, eran catafractos que cubrían también a sus caballos con una coraza idéntica a la suya.

Los catafractos fueron precursores de los linotórax reforzados con escamas de bronce y, de forma indirecta, de la lorica squamata romana.

Construcción

Las armaduras catafractas estaban formadas por escamas de cuerno (Pausanias describió en el siglo II a.C. cómo los sármatas cortaban cascos de yegua para convertirlos en escamas), bronce, hierro o incluso cuero. Las escamas se cosían entre sí y se fijaban a una prenda base, la broigne. Algunos bajorrelieves de Dura Europos muestran versiones con placas ventrales unidas por correas, sustituyendo a las escamas; este tipo se asemeja más a una coraza de escamas que a una simple broigne, aunque era menos frecuente. En cualquier caso, se lograba una coraza de escamas completa.

Los catafractos podían proteger también brazos y piernas mediante distintos sistemas:

  • Mangas o faldones de escamas: cubrían pantalones o chaquetas, aunque a veces limitaban la flexibilidad.
  • Extensiones escamadas que cubrían la parte frontal de las piernas y la parte superior de los brazos; era la solución más simple y la más utilizada.
  • Placas segmentadas encajadas entre sí; mucho más rara y poco frecuente, similar a la armadura de algunos gladiadores romanos.

Estas corazas se combinaban con cota de anillos en el Imperio Bizantino y, más tarde, con turcos, persas y árabes.