La Batalla de Aboukir se libró el 1 de agosto de 1799 entre el ejército francés del Oriente, comandado por el general Napoleón Bonaparte, y las fuerzas del Imperio Otomano en Egipto. La victoria aseguró el dominio francés en la zona.
Preludio y objetivos
Impulsado por Gran Bretaña, el Imperio Otomano declaró la guerra a Francia y planificó dos desembarcos en Egipto: uno apoyado por la flota británica y otro desde el norte de la actual Siria. Napoleón, siempre proactivo, capturó Gaza, El-Arich y Jaffa en febrero de 1799, pero su asedio a San Juan de Acre fracasó tras dos meses de duro combate. La ciudad, defendida por el gobernador Djezzar Pasha y el artillero Antoine de Phéllipeaux, recibía constante apoyo naval británico, mientras el ejército francés padecía una epidemia de peste. Ante estos reveses, Napoleón abandonó sus ambiciones de conquistar Constantinopla e India.
El 14 de julio de 1799, una flota británica de 60 buques desembarcó 16 000 soldados bajo el mando de Mustafá Pasha, tomando las fortificaciones portuarias y expulsando a 300 franceses liderados por el capitán Godart. Las banderas turcas ondearon sobre los bastiones, pero el pasha no se apresuró a avanzar hacia El Cairo.
Fuerzas en juego
Napoleón reunió al máximo número de tropas disponible: alrededor de 10 000 soldados de infantería y 1 000 de caballería, integrados en las divisiones de Lannes, Desaix y la caballería de Murat. Los otomanos contaban con aproximadamente 18 000 hombres, de los cuales solo 8 000 estaban en condiciones de combatir.
Desarrollo de la batalla
El 25 de julio los otomanos adoptaron una posición defensiva detrás de un fuerte sólido entre sus líneas y el mar. La artillería británica, demasiado alejada por los bajíos, no pudo intervenir. Napoleón colocó su artillería en las alturas, pero los primeros ataques de Desaix y Murat fueron rechazados bajo intenso fuego de metralla.
En un momento decisivo, el pasha abandonó el fuerte y ordenó la decapitación de los cadáveres franceses, lo que encendió la furia de los soldados de Napoleón. Sin esperar órdenes, la caballería de Murat realizó una maniobra de rodeo, atravesó las líneas otomanas y apareció detrás del fuerte, capturando a Mustafá en combate cuerpo a cuerpo. La presión francesa provocó que gran parte del ejército otomano intentara escapar por el mar, donde muchos se ahogaron.
Resultados y bajas
Las pérdidas francesas fueron relativamente bajas: 220 muertos y 600 heridos. Las cifras otomanas fueron mucho más graves: unas 2 000 muertes en combate, 4 000 ahogados y, al final, 1 000 muertos y 1 500 prisioneros en el fuerte de Aboukir.
Consecuencias
La victoria concedió a los franceses varios meses de respiro. El general Kléber llegó al campo de batalla esa misma noche, mientras el almirante británico Sidney Smith culpó a los líderes otomanos de no haber tomado la ciudad de Rosetta para aislar Alejandría. A finales de agosto Napoleón dejó Egipto a bordo de la fragata Muiron, siendo apodado “el buen atrapador”. Sin embargo, la presencia francesa en Egipto resultó insostenible a medio plazo: Kléber recuperó el control tras la victoria en Heliopolis en marzo de 1800, pero fue asesinado poco después. Su sucesor, Menú, fue derrotado en Canope y capituló el 2 de septiembre, poniendo fin a la campaña francesa.