Origen e historia
La Carmagnola es una canción anónima que se volvió símbolo de la Revolución Francesa. Fue compuesta en 1792, justo cuando la Asamblea Nacional aprobó la Convención y ordenó el arresto del rey Luis XVI. Originaria del Piamonte, la melodía llegó primero a Marsella y, desde allí, se difundió rápidamente por toda Francia, convirtiéndose en himno de los sans‑culottes. Tras la caída de la monarquía, la canción reapareció en distintas versiones, adaptándose a los acontecimientos políticos de la época.
Letra traducida al español
Madame Véto prometió,
Que haría masacre en París.
Pero el disparo falló
gracias a nuestros cañoneros.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Señor Véto juró lealtad a la patria.
Pero su tiro se perdió.
¡No dejemos que el vecindario se rinda!
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
María Antonieta decidió hacernos caer.
Su disparo también falló.
Su nariz quedó rota.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Su esposo, creyéndose victorioso, subestimó nuestro valor.
¡Louis, gordo, del templo a la torre!
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Los suizos prometieron disparar contra nuestros amigos,
pero saltaron y bailaron con nosotros.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Cuando María Antonieta vio la torre, quiso huir;
quedó deshonrada y con el corazón roto.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Al ver la tumba, Luis declaró que nada le importaba;
pero el pueblo lo enfrentó.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
El patriota tiene como amigos a todos los buenos del país;
se apoyan al son del cañón.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
El aristócrata sólo cuenta con los realistas de París;
se apoyan como cobardes.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Los gendarmes juraron defender a la nación, pero fallaron;
el eco del cañón los persigue.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Amigos, mantengámonos unidos y sin miedo a los enemigos;
si nos atacan, los derribaremos.
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Soy un sans‑culotte, pese a los aliados del rey;
¡Vivan los marselleses, los bretones y nuestras leyes!
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Recordemos siempre a los sans‑culottes de los suburbios;
brindemos por su salud.
¡Viva esos camaradas!
¡Bailemos la Carmagnola!
¡Viva el estruendo del cañón!
Interpretación y contexto
La canción funciona como una sátira política que ridiculiza a la monarquía y a sus aliados (Luis XVI y María Antonieta) mientras celebra la fuerza del pueblo revolucionario. Cada estrofa repite el estribillo “¡Bailemos la Carmagnola! ¡Viva el estruendo del cañón!” que alude al ritmo de la danza popular de la época y al sonido de los cañones que acompañaban los levantamientos.
Durante el periodo del Terror, la Carmagnola se cantaba en desfiles, reuniones de los sans‑culottes y en los cafés de París, convirtiéndose en una forma de propaganda sonora que reforzaba la unidad y la determinación del pueblo contra los enemigos de la revolución.
Fuente
New Illustrated Larousse, en siete volúmenes de Claude Augé (volumen 2, Belloc‑Ch).