Objetivo de Ferry
El ministro Jules Ferry pretendía suprimir los privilegios que la legislación de 1850 había concedido a la Iglesia. Su principal demanda era que el personal docente del Estado tuviera una representación equitativa en los Consejos de Instrucción Pública.
La Ley del 27 de febrero de 1880
Esta norma, que reorganizó el Consejo Superior, sustituyó el criterio de "influencias sociales" (obispo, pastor, rabino, consejeros del Estado y asesores del Tribunal de Casación) por el principio de competencia pedagógica. Así, los cargos fueron ocupados por representantes electos de todos los niveles educativos, siguiendo el mismo modelo que se aplicó a la reforma de los injustos Consejos Académicos provinciales.
Durante el debate surgieron pasiones encontradas: los defensores de la ley Falloux, inspirados por el obispo Dupanloup, se enfrentaron a la crítica mordaz de Ferry, quien acusó a los obispos de obstaculizar el progreso.

Ferry también señaló que la ley de 15 de marzo de 1850 había convertido a los obispos en los verdaderos dueños de la educación secundaria, bajo la influencia de Dupanloup y Montalembert, que habían puesto a la Universidad de Francia bajo una estricta vigilancia.
Supresión del "banco de los obispos"
Ferry proclamó que, por respeto al principio de separación entre lo espiritual y lo temporal, era necesario eliminar el "banco de los obispos" del Consejo Superior de Instrucción Pública, al igual que se había hecho con la Cámara de Senadores.
Primeras consecuencias
En la inauguración del nuevo Consejo, el 31 de marzo de 1880, Ferry declaró que la Universidad, que desde 1850 había sido una mera administración, se transformaba en un organismo vivo, organizado y libre. Añadió que la República había saldado su deuda con la Universidad, y que ésta, a su vez, debía retribuirla mediante una reforma educativa profunda y definitiva.
Reforma de la educación superior
Simultáneamente, Ferry presentó un proyecto que atacaba la Ley Buffet de julio de 1875, una norma inspirada en Dupanloup que extendía el espíritu liberal‑católico de la ley Falloux a la educación superior. El proyecto buscaba eliminar los establecimientos universitarios libres, principalmente los institutos y facultades católicas creados bajo la Ley Buffet.
Se suprimían los jurados mixtos que combinaban representantes de instituciones libres y de facultades estatales, devolviendo al Estado el monopolio de conceder títulos universitarios. Ningún establecimiento privado podría llevar el título de "universidad".
Artículo 7 y la persecución a los jesuitas
El artículo 7 del proyecto prohibía a cualquier persona perteneciente a una congregación no autorizada dirigir o impartir clases en establecimientos públicos o privados. Ferry dejó claro que la medida estaba dirigida, sobre todo, contra la Compañía de Jesús, a la que consideraba una amenaza histórica para la República.
En su discurso de Epinal (25 de abril de 1879), Ferry afirmó que el gobierno impediría cualquier solicitud de permiso por parte de los jesuitas, pues estos dirigían la mayor parte de los colegios donde se formaba a la nobleza y a la alta burguesía, convirtiéndose en la "ciudadela de resistencia" a la República.
Conclusiones de la reforma
Con estas reformas, Ferry logró dos objetivos simultáneos: reforzar la autoridad del Estado en la educación y desmantelar la principal fortaleza conservadora y contrarrevolucionaria de la Iglesia. La medida marcó una clara venganza republicana contra la influencia clerical y consolidó la laicidad del sistema educativo francés.