Contexto histórico
El 1 de septiembre de 1939 la invasión alemana a Polonia marcó el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En el mismo periodo, el Imperio del Japón y la Unión Soviética se enfrentaban en la frontera de Mongolia, en lo que se conoce como la Batalla de Khalkhin‑Gol.
Batalla de Khalkhin‑Gol
Entre julio y agosto de 1939, las fuerzas soviéticas, bajo el mando del mariscal Georgy Zhukov, derrotaron a las tropas japonesas del Ejército del Norte de Kwantung. La victoria soviética obligó a Japón a firmar un alto el fuego el 15 de septiembre de 1939.
Consecuencias políticas en Japón
El fracaso militar generó una profunda crisis interna. El primer ministro de la época, Hiranuma Kiichiro, se vio incapaz de mantener la confianza del emperador Hirohito y del alto mando. Avergonzado, presentó su renuncia el 16 de septiembre de 1939, siendo sustituido por Nobuyuki Abe.
Acuerdos posteriores
Tras el conflicto, la Unión Soviética y Japón firmaron un nuevo pacto de no agresión en abril de 1941, que garantizó la seguridad del Lejano Oriente soviético durante gran parte de la guerra. Mientras tanto, Japón orientó su estrategia hacia el sur‑este asiático, culminando en la expansión hacia el sudeste asiático y el Pacífico.