Historia antigua

Intervención extranjera en la Guerra Civil española

Intervención extranjera desde el inicio

Desde los primeros días del conflicto, potencias extranjeras intervinieron en la Guerra Civil española. El 21 de julio de 1936 una misión española viajó a Italia; al día siguiente, el cónsul alemán en Tánger envió a Berlín la solicitud de Franco de diez aviones de transporte tripulados por alemanes.

Apoyo de Alemania e Italia al bando nacional

El movimiento nacionalista respondió a una necesidad vital y contó con la ayuda directa de Alemania e Italia, que actuaron como aliados decididos a impulsar el triunfo del nuevo fascismo.

Respuesta republicana y búsqueda de aliados

El gobierno republicano, consciente de que sin ayuda externa no había victoria posible, solicitó apoyo a sus aliados ideológicos: la Unión Soviética, Francia y Gran Bretaña.

Francia: entre la solidaridad y la cautela

Desde mayo de 1936, Francia estaba gobernada por el Frente Popular de Léon Blum. El conflicto español amenazaba la seguridad francesa, pues una victoria franquista completaría el cerco fascista alrededor de Francia. Sin embargo, Blum debía equilibrar la opinión pública y la oposición de la derecha. El gobierno recibió una petición republicana urgente de 30 bombarderos, ocho cañones de 75 mm, ocho ametralladoras, cuatro millones de cartuchos y 20 000 bombas. Tras vacilar, el ministro de Aire, Pierre Côté, y el escritor André Malraux lograron que se entregaran 30 bombarderos, 15 cazas y 10 aviones de transporte.

Paralelamente, se abrieron oficinas de reclutamiento para voluntarios franceses: aviadores, técnicos y soldados de todas las armas. Aproximadamente diez mil franceses se alistaron, de los cuales un tercio murió en combate.

Gran Bretaña y la política de no intervención

En el Reino Unido la opinión pública, especialmente entre intelectuales, apoyaba a la República, pero el gobierno británico mantuvo una firme política de no intervención. En Londres, bajo la iniciativa francesa, se creó el Comité de No Intervención, al que se adhirieron Francia, la URSS, Alemania, Italia y algunos países menores.

La Unión Soviética: ayuda encubierta

Aunque oficialmente declaraba no intervenir, la URSS comenzó a suministrar tanques, aviones de caza, bombarderos y técnicos a la República. La entrega de material bélico se volvió regular y masiva. Los voluntarios soviéticos fueron menos de 2 000, pero altamente entrenados.

Brigadas Internacionales

La mayor parte de los voluntarios extranjeros sirvieron en las Brigadas Internacionales, formadas por ciudadanos de 53 países y que llegaron a menos de 50 000 combatientes. El Comintern, Stalin y los comunistas franceses fueron los principales organizadores.

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