Historia antigua

Esparta: la legendaria ciudad‑estado de la Antigua Grecia

Esparta (Laconia, Lacedaemon) fue una de las ciudades‑estado más famosas y poderosas de la Antigua Grecia, conocida por su ejército que nunca retrocedía ante el enemigo.

Orígenes y la figura de Licurgo

Los antiguos griegos atribuían la fundación del sistema espartano al legislador legendario Licurgo. Aunque Plutarco advierte que no hay pruebas concluyentes, la mayoría de los historiadores modernos considera a Licurgo como una figura real o al menos como el eje de una tradición reformista que surgió en el siglo VII a.C.

El viaje y la reforma

Según la tradición, Licurgo, tras perder a su padre y a su hermano, gobernó brevemente y luego viajó a Creta, Egipto y Asia Menor para estudiar leyes extranjeras. Tras consultar el oráculo de Delfos, regresó a Esparta y, con el apoyo de treinta nobles, implantó una serie de reformas que buscaban eliminar la riqueza y la pobreza, crear una “comunidad de iguales” y garantizar la supremacía militar.

Organización política

Licurgo estableció una gerusía de 28 ancianos (mayores de 60 años) elegidos por la apella, la asamblea popular. La gerusía incluía a los dos reyes, cuyo principal deber era comandar el ejército. Con el tiempo, el poder real pasó a manos de los efores, que supervisaban la vida pública y podían castigar a cualquier ciudadano.

Territorio, esclavitud y economía

Para solucionar la escasez de tierras, Esparta conquistó Mesenia y convirtió a sus habitantes en helotas, una forma de esclavitud local que permanecía en sus tierras y podía rebelarse frecuentemente. Licurgo repartió la tierra entre los ciudadanos espartanos en parcelas iguales (klēroi) y prohibió el uso de monedas de oro y plata, introduciendo una pesada moneda de hierro que sólo servía para comprar productos internos.

Vida social y disciplina

Todos los espartanos, desde el rey hasta el ciudadano más humilde, debían vivir bajo las mismas normas: vestimenta idéntica, raciones iguales y prohibición de actividades comerciales. El matrimonio y la crianza de los hijos estaban estrictamente regulados; los recién nacidos eran examinados por los ancianos y, si se consideraban débiles, eran abandonados en el acantilado de Taygetus.

Educación militar (agoge)

Desde los siete años, los niños eran retirados de sus familias y entrenados en grupos (ageloi) bajo una disciplina extrema: escasas comidas, ropa única, entrenamientos físicos y psicológicos, y pruebas de resistencia como el “cryptia”, incursiones nocturnas contra los helotas. Aquellos que superaban las pruebas se convertían en guerreros profesionales.

Declive y legado

El rígido modelo espartano garantizó siglos de estabilidad interna, pero provocó empobrecimiento cultural y económico. La falta de filósofos, poetas o artistas convirtió a Esparta en una potencia militar, pero sin aportes al arte o la ciencia. Con el tiempo, la presión de los helotas y la rigidez de los efores llevaron a la pérdida de su hegemonía, y Esparta pasó a ser vista como un símbolo de reacción política.

Fuente: Enciclopedia


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